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Diciembre 2025 | 15 Coopidrogas La Navidad para Juan José Domínguez siempre fue una temporada especial, desde su niñez era la fecha en la que todos se reunían en la casa de Ana Julia, su abuela materna. Una de esas edificaciones grandes, con dos patios, una sala inmensa y el mejor sitio para jugar a las escondidas, puesto que había tantos recovecos que, cada vez que se reunía con sus primos, descubrían un nuevo lugar para ocultarse. Allí, sus siete tías se encontraban con sus respectivas familias para preparar con los abuelos los platos típicos como la natilla, los buñuelos y los esperados tamales, que se elaboraban con tal misticismo y conciencia que la cocinada podía durar todo el día. Hoy la Navidad para Juan José es muy diferente, y aunque no hay tanta gente ni ruido, el espíritu sigue intacto, pues una semana antes del 24 de diciembre la casa toma un nuevo aire, ya que dos de sus tres hijos que viven en el exterior con sus familias vienen a celebrar esas festividades, así es que con el que reside en Bogotá completan el cuórum perfecto para un gran festejo. Ese grato recuerdo y sentimiento que Juan José tiene por la Navidad ha sido transmitido a sus hijos, tanto así que siempre hacen lo posible por pasar esta fecha en familia. Según Aida Milena Casadiego Ordóñez, jefe del Departamento de Dinámica Interna del Instituto Latinoamericano de la Familia (Ilfarus), de la Universidad de La Sabana, festividades como estas generan una memoria emocional muy poderosa, que, si está basada en un recuerdo positivo, puede hacer que la persona disfrute plenamente y con más intensidad todo lo que se crea alrededor. La Navidad es una época que moviliza una amplia gama de emociones porque la mayoría de las personas están vibrando en una frecuencia alta. Por lo tanto, hay una energía que en esa temporada amplifica la alegría, la ilusión y la esperanza, que hace de esta fecha un momento privilegiado para el encuentro, el descanso, la gratitud y el cierre de ciclos. Y si a eso se agrega la posibilidad de estar junto a las personas que se ama, esta vibración aumenta mucho más. Pasar la Navidad en familia es más que cumplir con un acto social. Este momento tiene un potencial muy fuerte para fortalecer los vínculos porque invita a compartir, a la creación de recuerdos comunes y a una vivencia diferente con respecto a los detalles y a los regalos. Cuando se da un presente, este no tiene que ver con el valor ni el tamaño, sino con lo que simboliza esta acción, que puede ser simplemente: “Pensé en ti”. En Colombia, la Navidad tiene unos matices muy marcados, normalmente está acompañada de mucha comida, reunión familiar, algunos con pesebre, la mayoría con árbol, la celebración de la novena y la repartición de regalos. Gracias a esto, Juan José y sus hijos hoy La mesa compartida, las risas que rompen el silencio, los abrazos que se dan sin prisa y los buenos deseos que brotan del alma son el verdadero espíritu de la Navidad en familia. Así se vive esta época de regocijo y de alegría para el corazón. Esta ÉPOCA es propicia para celebrar con AMOR, por encima de cualquier DIFERENCIA.

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