Diciembre 2024 | 79 Coopidrogas la explotación y la guerra, ganando seguidores y detractores por igual. En retrospectiva, su postura fue reconocida como un acto de valentía extraordinaria que inspiró a millones de personas tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Su activismo fue una parte fundamental de su legado. Ali no solo luchaba en el ring, también peleaba en la arena pública, exigiendo igualdad y justicia en un país donde el racismo y la desigualdad eran rampantes. Utilizó su fama para amplificar su mensaje, demostrando que ser un campeón no se limitaba a los triunfos deportivos, sino a luchar por lo que uno cree correcto. En sus propias palabras: “El servicio a los demás es el alquiler que pagas por tu habitación aquí en la Tierra”. Esta postura social y política le ganó la admiración de generaciones futuras, quienes vieron en él a un hombre que se mantuvo fiel a sus principios, incluso cuando hacerlo significaba perderlo todo. Mu- hammad Ali no solo fue “el más grande” por sus títulos y victorias, sino por su convicción inquebrantable de que la verdadera lucha es por la justicia, la igualdad y la paz. gura cuya valentía traspasaba los límites del ring”, expresó Fiaz Rafiq en su libro. En 1971, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó su condena, y Ali pudo volver al cuadrilátero. Su regreso fue espectacular, pero asimismo enfrentó retos. En ese mismo año tuvo su primera derrota profesional a manos de Joe Frazier en lo que se conoció como la “Pelea del Siglo”. Aunque perdió, la leyenda de Ali solo creció. Su capacidad para hablar tanto dentro como fuera del ring lo convirtió en una figura que transcendía el boxeo. EL OCASO DE SU CARRERA Muhammad Ali continuó practicando el boxeo durante varios años, pero el tiempo y el desgaste de tantas peleas comenzaron a pasarle factura. En 1975, Ali volvió a enfrentarse a Joe Frazier en la brutal y legendaria “Thrilla in Manila”, en la que ambos boxeadores llegaron al límite de su resistencia. Aunque Ali ganó, más tarde diría que fue lo más cerca que estuvo de la muerte. En 1981, Ali se retiró definitivamente del boxeo con un récord de 56 victorias y solo 5 derrotas. Pero su vida fuera del ring fue igualmente notable. En 1984 le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson, una condición probablemente relacionada con los daños sufridos durante su carrera. A pesar de ello, continuó siendo una figura pública activa, abogando por diversas causas, desde la ayuda humanitaria hasta la lucha contra el racismo. “Décadas después de su último combate, aún se rememora a Ali tanto por su boxeo como por sus principios: por su audaz estilo esquivando los golpes y su rapidísimo jab, que desconcertaron a Sonny Liston, por su postura contra la guerra de Vietnam, por sus duelos contra Fraizer y Fireman, y por su buena disposición para pasar tiempo con casi todos. Era un boxeador que mostraba un gran amor por el mundo y una fiOtros datos de su vida • Fue campeón mundial tres veces en la categoría de pesos pesados. • Se casó cuatro veces (con Sonji Roi, Belinda Boyd, Veronica Porché y Yolanda Williams) y tuvo 9 hijos. • Su hija Laila Ali es la más reconocida de su descendencia por su carrera como boxeadora, mientras que otros hijos han seguido caminos variados, como el trabajo comunitario y causas benéficas. • El 3 de junio del 2016, Muhammad Ali falleció a los 74 años en un hospital de Phoenix, debido a un choque séptico causado por complicaciones naturales no especificadas. Había sido ingresado un día antes por problemas respiratorios, pero su condición se deterioró rápidamente. Los restos del boxeador reposan en el cementerio Cave Hill, de Louisville (Kentucky). Laila Ali. Foto: CARRIE A HANRAHAN Foto: DEBBY WONG
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