Coopidrogas diciembre 2024

78 | Diciembre 2024 PERSONAJE EL ORO TOCA SUS MANOS El primer gran logro de Ali llegó en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. A los 18 años ganó la medalla de oro en la categoría de peso semipesado. Su estilo de boxeo, caracterizado por su increíble velocidad y agilidad, rompía con las normas de la época. No boxeaba como los demás, flotaba en el ring, desafiando las convenciones del deporte. Este triunfo no solo lo catapultó a la fama, sino que también le dio la confianza para abrazar plenamente su destino como futuro campeón mundial. Tras su regreso de los Olímpicos, se encontró de nuevo con la realidad del racismo en Estados Unidos. Se dice que en un acto de protesta lanzó su medalla olímpica al río Ohio después de que le negaran el servicio en un restaurante para blancos. Aunque esta historia ha sido cuestionada, refleja la profunda frustración que sentía por la injusticia racial. A partir de ese momento, su vida no solo estaría marcada por el boxeo, sino por la lucha por la igualdad. “Lo que encumbró a mi padre fue su inexplicable talento en el ring, pero lo que agrandó su figura fue el amor que mostraba hacia su gente. El modo en el que hacía que se sintieran los demás, especialmente las minorías y los afroamericanos”, señala Rasheda Ali, hija del boxeador, en el prólogo del libro La vida de una leyenda: Muhammad Ali, escrito por Fiaz Rafiq. LA CONSOLIDACIÓN DE SU CARRERA PROFESIONAL El 25 de febrero de 1964 consiguió su primera gran victoria al destronar al campeón mundial de los pesos pesados, Sonny Liston. A los 22 años, el joven Cassius Clay, como ción, pero, para Ali, esta era una reafirmación de su identidad y una declaración de independencia. POSTURA SOCIAL Y POLÍTICA En 1967, en el punto más alto de su carrera, Muhammad Ali enfrentó un desafío que cambiaría su vida de manera radical. Se negó a ser reclutado por el Ejército de Estados Unidos para luchar en la guerra de Vietnam. “No tengo ninguna pelea con el Viet Cong”, declaró Ali, retando el patriotismo tradicional y enfrentándose a una tormenta de críticas. Su negativa no solo lo llevó a ser condenado por evasión de servicio militar, sino a ser despojado de su título de campeón mundial y suspendido del boxeo durante casi cuatro años. Este fue un momento oscuro en su vida. Ali fue excluido del deporte que amaba, y sus ingresos disminuyeron drásticamente. No obstante, Ali se mantuvo firme en sus creencias, defendiendo el derecho de los afroamericanos y de otros grupos oprimidos a resistir la opresión sistémica. Se convirtió en un orador elocuente contra el racismo, aún era conocido, sorprendió al mundo al derrotar al aparentemente invencible Liston, a quien muchos consideraban una fuerza imparable. Fue en esta época cuando Ali pronunció su famosa frase: “¡Soy el más grande!”. Sin embargo, poco después de ganar el título mundial, Ali tomó una decisión que sacudiría al mundo deportivo y más allá: anunció que se había convertido al islam y que adoptaría el nombre de Muhammad Ali, rechazando su nombre de nacimiento por considerarlo un vestigio de la esclavitud, pues este era el legado de su tatarabuelo, quien había sido esclavo en Kentucky. Su afiliación a la Nación del Islam y su relación con Malcolm X generaron controversia y polarizaEn 1981, Ali se retiró DEFINITIVAMENTE del boxeo con un RÉCORD de 56 victorias y solo 5 DERROTAS. Foto: MAXIMIN STOCK Foto: MARK REINSTEIN

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