Coopidrogas diciembre 2024

Diciembre 2024 | 29 El impulso de GASTAR sin reparos ocasiona problemas de ENDEUDAMIENTO a largo plazo y falta de BIENESTAR. Coopidrogas que estas nuevas generaciones consumen, que están más orientadas a tener experiencias”, declara Patricia Castro, psicóloga con énfasis en adolescentes. Adicionalmente, para algunos jóvenes, los sueños tradicionales —como comprar una casa, ahorrar para la jubilación o tener un trabajo estable— se ven inalcanzables o irrelevantes en medio de la volatilidad global. Esa misma influencia del marketing intensifica la sensación de urgencia, induciendo a los consumidores a gastar en experiencias o productos con mensajes como “es tu última oportunidad” o que destacan por su promesa de exclusividad. María Juliana, aunque está en el sector, ha entrado en ese juego y no es consciente de que su impulsividad en las compras está permeada por el doom spending. Pero ¿cuáles son las razones para dejarse llevar por esta tendencia? Además de ser un escape a la ansiedad provocada por las crisis globales, por lo que es una modalidad que se da a nivel mundial, existen otras explicaciones. A juicio de Pablo Gutiérrez-Ravé, presidente de Luxonomy, grupo de comunicación y marketing, las personas pueden caer en esto para tener una recompensa instantánea, que generará un breve aumento de la dopamina, lo que se traduce en una sensación de placer y bienestar; y también por el miedo al futuro, que lleva a pensar que deben disfrutar el presente, situación que da lugar a un consumo excesivo e impulsivo. Y cuando se le pregunta a María Juliana por qué no ahorra y gasta más de lo que gana, es tajante al decir: “Si el mundo está colapsado y no sabemos qué nos deparará el futuro, debo vivir el presente y aprovechar cada momento: si hay un concierto de mi artista favorito, voy a la fija con mis amigos; y si inauguran un nuevo restaurante, también armamos ‘parche’. Y si para estas actividades no tengo dinero en mi cuenta de ahorros, para eso están las tarjetas de crédito”. Todo esto hace que los jóvenes se encuentren viviendo en una burbuja de autoindulgencia, sin tener en cuenta que sumergirse en esa espiral trae consecuencias para su economía. Mientras los gastos se disparan, la capacidad de enfrentar futuras dificultades —como imprevistos, emergencias— disminuye. La psicóloga Castro indica que, aunque gastar en experiencias o bienes materiales puede aliviar la ansiedad a corto plazo, a menudo deja una sensación de vacío y arrepentimiento cuando las cuentas finalmente llegan. “El problema con el doom spending es que no solo es financieramente insostenible, sino que refuerza la desesperanza. La gente gasta porque siente que el futuro no vale la pena, pero eso solo empeora su situación”.

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