Coopidrogas diciembre 2024

28 | Diciembre 2024 MERCADEO Fotos e ilustraciones: ©2024 SHUTTERSTOCKPHOTOS Gasto catastrófico: la peligrosa tendencia que vacía bolsillos en un futuro incierto Este nuevo estilo de consumo afecta especialmente a las generaciones más jóvenes, quienes, movidas por la desesperanza, entre otras cosas, empiezan a derrochar el dinero como si no hubiera un mañana. ¿Por qué se da este fenómeno y cuáles son las consecuencias? “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Esta parece ser la consigna que tienen las personas que se dejan arrastrar por un fenómeno de consumo llamado doom spending o el impulso de gastar sin reparos en tiempos catastróficos. Este estilo de vida —sí, puede convertirse en un estilo de vida si no se tiene conciencia de las consecuencias funestas que acarrea— se ve primordialmente en las nuevas generaciones, como los millennials (personas en rangos de edad de 25 a 40 años) y la Z o centennials (hasta los 24 años). Para Ricardo Parra, coordinador de la Maestría en Marketing Digital en la Continental University of Florida, el doom spending es una tendencia de consumo emergente en la que las personas gastan de manera excesiva en respuesta a la ansiedad sobre posibles crisis económicas o sociales en el futuro. Este comportamiento está impulsado por el pesimismo, en él los consumidores buscan aliviar el estrés comprando productos, anticipándose a escenarios negativos como la inflación o la inestabilidad laboral. un panorama económico incierto—, y por el bombardeo que reciben de las redes sociales y de sus pares, con quienes se comparan. “Las empresas de mercadeo conocen este tipo de vulnerabilidades —y cómo el consumismo ayuda a dar una recompensa momentánea— y lo aprovechan para inundar de publicidad referente a viajes, conciertos, artículos de lujo, gadgets (dispositivos) tecnológicos, teniendo en cuenta las formas en “El comercio electrónico y las redes sociales desempeñan un papel fundamental en este fenómeno, ya que la facilidad para realizar compras en línea y la exposición constante a noticias negativas fomentan este hábito. Aunque puede brindar un alivio temporal, esta tendencia suele llevar a problemas financieros a largo plazo, como el endeudamiento y la falta de bienestar, en especial en un contexto de presiones económicas como la inflación y el aumento de los costos de vida”, señala el experto. Un ejemplo de ello es María Juliana Contreras, una joven ejecutiva de mercadeo, quien se ha dejado seducir por las compras impulsivas y, pese a que a veces se arrepiente de algunas de ellas, se consuela con frases como “para eso trabajo” y “me lo merezco”. Ella experimenta una sensación liberadora al gastar su dinero sin preocuparse por el futuro, como si, al hacerlo, estuviera tomando control de su propio destino, aunque solo sea por un momento. Ello ocurre por la vulnerabilidad en las emociones de estas nuevas generaciones y el contexto en el que les ha tocado vivir —en medio de

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