Coopidrogas diciembre 2024

14 | Diciembre 2024 MEDICINA & SALUD negativos, considera que sí hay daños para la salud, no solo humana, sino de plantas y animales. Autor de los libros Contaminación invisible, Durmiendo con el enemigo y despertando con la tierra, y Tecnologías que enferman, considera que las ondas que estos aparatos emiten las recibe el cuerpo y se produce una respuesta electrosensible que puede comenzar manifestándose con dolor de cabeza, de ojos o cansancio. Todo esto ocurre porque al entrar la radiación electromagnética se daña una enzima que ralentiza el proceso de producción de energía de la célula. Este es el primer vestigio de daño mitocondrial que, cuando se vuelve más agudo, produce síndrome Incluso, se menoscaba el sistema inmunológico, como lo describe el doctor James L. Oschman, investigador norteamericano, experto en biología celular, biofísica y fisiología, quien en su libro Medicina energética, la base científica (1998) habla de afectaciones por las radiaciones de electrofrecuencia al alterarse los dos principales tipos de linfocitos, las células B y T; las primeras se encargan de producir anticuerpos y actuar contra virus y bacterias. De igual forma, sufre el sistema nervioso porque se adelgazan las capas de mielina que protegen los nervios y la persona se vuelve “superelectrosensible nerviosa”, y vienen los niveles exagerados de estrés o ataques de nervios, comenta Hernández, quien atiende pacientes remitidos por sus médicos para orientarlos sobre cómo corregir su entorno, su dormitorio o su sitio de trabajo, a fin de reducir las exposiciones a las ondas electromagnéticas, materia en la que se ha especializado y sobre la que dicta conferencias y capacitaciones. Así las cosas, el cerebro humano está en problemas, aquejado por múltiples vías, y en el caso de los dispositivos electrónicos, el impacto se da en la memoria, que se pierde, acompañado de daño en el tejido cerebral y tumores. Al respecto, Alejandro Ramos, neurocirujano y director médico de la Clínica del Country y de la Clínica La Colina, explica que “almacenar de fatiga crónica, y de ahí en adelante se altera el órgano que está captando esa radiación, apareciendo las enfermedades tradicionales como cáncer, problemas cardiovasculares o diabetes. Un entorno más sano Para algunos investigadores, el riesgo de las ondas electromagnéticas es real y se impacta la salud de diferentes formas. Existe suficiente información, reiteran, y es fundamental darles la debida lectura a los resultados y tomar medidas desde los gobiernos, con una regulación que favorezca a todos: productores de tecnología y usuarios. Aconsejan: • Evitar que los menores de 2 años tengan acceso a pantallas y celulares; entre 2 y 5 años, limitar su uso a menos de una hora al día; y luego, asegurarse de que niños y jóvenes hagan un uso moderado de los aparatos tecnológicos. • Tener presente que entre más tiempo de uso y menos distancia de los aparatos con el cuerpo hay mayor riesgo de repercusiones. Lo mejor es tratar de disminuir el tiempo, utilizar altavoz o “manos libres”, preferir el envío de mensajes de texto y el retorno a la comunicación cara a cara, y nunca dormir con los teléfonos en la mesa de noche ni en la almohada. • No tener los aparatos celulares pegados al cuerpo (abdomen, pecho, oído, cabeza) para aminorar la cantidad de exposición a las ondas de radiofrecuencia. • Evaluar los niveles de emisión de ondas de los celulares y elegir los que emitan menos, en caso de ser posible, y utilizar dispositivos o placas que atenúan la radiación.

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