Coopidrogas-diciembre-2023

Diciembre 2023 | 75 Coopidrogas EL POLÍTICO Como buena parte de los autores del boom, en sus años universitarios Vargas Llosa simpatizó con las ideas de izquierda, enrolándose en el Partido Comunista Peruano que, por aquel entonces, era perseguido y reprimido por el gobierno militar de Manuel A. Odría, al cual el escritor se opuso con toda contundencia. Hacia 1962 fue enviado a la Cuba revolucionaria para cubrir la tensión geopolítica de “la crisis de los misiles” y se hizo partidario de una revolución a la que consideró genuinamente “libertaria”. Con todo, años más tarde, tras el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla, el novelista peruano tomó distancia del régimen de Castro y su voz de rechazo se posicionó junto a la de otros intelectuales como Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Sus ideas, entonces, se desplazaron hacia el espectro liberal en la década de los 80, cuando divulgó opiniones políticas que sorprendieron a quienes lo consideraban un intelectual de izquierda. Su compromiso político fue en aumento hasta que, en 1990, se presentó para las elecciones presidenciales como candidato de la coalición que se enfrentó al dictador Alberto Fujimori. Durante gran parte de la campaña se perfiló como el aspirante favorito, siendo incluso el más opcionado en la primera vuelta. No obstante, para la segunda vuelta Fujimori superó la votación del escritor por una holgada diferencia. Luego de la contienda, Fujimori amenazó con despojar a Vargas Llosa de la nacionalidad peruana cuando se encontraba instalado en Madrid, ante lo cual el Gobierno español le concedió la ciudadanía, en 1993, para evitarle un destino apátrida. A pesar de este desencuentro, en el 2021 apoyó abiertamente la candidatura de Keiko Fujimori, hija del dictador. En su ensayo, el novelista despliega un elogioso análisis sobre la obra literaria del autor colombiano, a quien consideraba un “dios”, según cuentan voces como la del periodista peruano Jaime Bayly. Pese a ello, en febrero de 1976, durante el estreno de una película en Ciudad de México, se produjo un episodio infortunado entre estos dos grandes de la literatura, que la historia recuerda como el fin a su entrañable amistad. Vargas Llosa se aproximó a García Márquez y, sin explicación alguna, le propinó un puñetazo en el ojo que lo tumbó al piso. Las versiones sobre el incidente son diversas y contradictorias, pues no son pocos los que han arrojado todo tipo de teorías explicativas: celos literarios, discrepancias políticas, líos sentimentales, etc. Una de las conjeturas más sugerentes es la del propio Bayly, quien en su novela Los genios (2023) afirma que Vargas Llosa arremetió contra Gabo porque creyó que este “había hecho algo tremendo con Patricia”, quien, para ese entonces, todavía era su esposa. Lo cierto es que ni el colombiano a lo largo de su vida ni el peruano en lo que lleva de la suya aclararon nunca el trasfondo del puñetazo, y lo más probable es que la verdad se la lleve este a la tumba. Bayly atribuye el silencio del nobel peruano al bochorno que le produce saber que su acto fue una violenta equivocación, mientras que la famosa foto de un Gabo sonriente y con un ojo morado la interpreta como un mensaje en el que declara que no hizo lo que su amigo creyó que había hecho. GABO: DE LA IDOLATRÍA A LOS GOLPES La amistad con el nobel colombiano inició en 1967, cuando ambos se conocieron en el aeropuerto de Caracas. Al salir juntos en un vuelo hacia Bogotá, ya se consideraban “íntimos amigos”, según declaró el propio Vargas Llosa. En 1971, siendo un escritor consagrado, obtuvo el Doctorado en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid, con una tesis de 667 páginas titulada García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa, la que luego sería publicada bajo el título de García Márquez: historia de un deicidio. A pesar de tener las NACIONALIDADES española (1993) y dominicana (2023), la PLUMA del maestro pertenece a la cultura PERUANA, pues en ella se ambientan la mayor parte de sus HISTORIAS. Isabel Preysler. Foto: OSCAR GONZALEZ FUENTES

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