Agosto 2025 | 65 Coopidrogas Egan Bernal es el ciclista colombiano con el logro deportivo más importante en la historia del país: ganar el Tour de Francia en el 2019, y lo hizo con tan solo 22 años durante sus primeros pasos en el ciclismo élite, marcando un antes y un después en el deporte nacional. Su evolución ha sido extraordinaria: en el ciclismo de montaña, en el que inició, ya mostraba una capacidad física diferente al resto y una mentalidad muy competitiva. Lo más notable fue la transición rápida y exitosa al ciclismo de ruta; no muchos deportistas pueden adaptarse a este tipo de exigencias físicas, tácticas y mentales en el pedalismo europeo. Egan nació el 13 de enero de 1997 en Bogotá, es el hijo de Flor Marina y Germán —ciclista de ruta en su juventud—, y el mayor de dos hermanos. Fue, precisamente, su padre quien lo inició desde los 5 años en el camino de la bicicleta; a los 8 participó en su primera carrera, la ganó y el premio fue una beca de formación en una escuela de ciclismo, en donde permaneció por más de un año. Y es que su núcleo familiar, amoroso y sólido, fue su gran motor. Su madre vendía rifas para financiar sus primeras bicicletas, y su padre lo llevaba al Alto del Vino a entrenar. En esos primeros años se especializó en ciclomontañismo, también conocido como mountain bike (MTB), poco después se convirtió en uno de los mejores del planeta y logró en el 2014 y el 2015 las medallas de plata y bronce en los mundiales de la categoría júnior. Comenzó a estudiar periodismo, pero eran las “pedaladas de adrenalina” las que llamaban su atención, por eso, abandonó los estudios para dedicarse por completo al ciclismo. UN PERFIL EXCEPCIONAL El ser escalador y buen contrarrelojista lo llevó a Europa a finales del 2015 sin equipo ni mucha experiencia en el ciclismo de ruta. En el 2016 se integró al equipo italiano Androni Giocattoli-Sidermec, con un contrato de cuatro temporadas. Y gracias a los resultados excepcionales de sus exámenes fisiológicos se hizo profesional con tan solo 19 años. Así empezó el momento clave en la carrera de Egan, que lo catapultó a la élite mundial del ciclismo. Coronarse campeón del Tour de Francia en el 2019 fue un proceso que inició cuando firmó un buen acuerdo con el equipo británico Team Sky, en el que recibió mejores recursos, buena planificación estratégica y entrenadores de alto nivel. “Si hablamos de un momento simbólico, fue su ataque en el Iseran durante el Tour, cuando pasó al frente bajo condiciones climáticas adversas y tomó el liderato. Allí supimos que estábamos frente a un futuro campeón”, evoca Julián Merizalde, periodista deportivo. Egan pasó en menos de un año de ser una joven promesa a cargar con el peso de un país. Se convirtió en un símbolo nacional, en inspiración para muchos jóvenes, no solo ciclistas. Foto: PIERRE TEYSSOT Desde niño sabía que “el caballito de acero” lo llevaría a desafiar no solo los ascensos y descensos de las montañas cercanas a Zipaquirá, su ciudad de origen, sino también a consolidarse como uno de los ciclistas de mayor reconocimiento en el ámbito mundial. Con el RESPALDO de su padre, Egan comenzó desde los 5 años a montar en BICICLETA.
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