62 | Agosto 2025 CULTURA el Ministerio de Cultura, la Universidad Nacional de Colombia y la Fundación Rogelio Salmona. UN CAMINO QUE SE FORJA PASO A PASO Pero esta es la primera parte de un largo proceso que hay que efectuar. María Elvira Madriñán, arquitecta y presidenta de la Junta Directiva de la Fundación Rogelio Salmona, señala que, una vez las edificaciones quedan en la Lista Indicativa, es necesario completar un expediente minucioso que contesta detalles de la obra desde puntos de vista diferentes, y que debe contener la justificación de por qué estas propuestas deben entrar en la Lista de Patrimonio Mundial. “Esta es la etapa en la que nos encontramos, pues tenemos que argumentar por qué tienen un valor universal excepcional, que es el requisito indispensable por el cual pueden ser declaradas”, asegura la arquitecta. Para explicar dicha excepcionalidad, la UNESCO tiene diez criterios mente consideradas, dado que se requería un hilo conductor claro que las uniera de manera coherente en una serie y que justificara su valor universal excepcional. Tras una rigurosa investigación y consulta con autores de los expedientes de nominación que lograron que sus obras hoy estén inscritas en la Lista de Patrimonio Mundial, como Ciro Caraballo, de la Fundación Eladio Dieste; Víctor Alcérreca, de la por los que se puede proclamar Patrimonio Mundial. El país que postula puede escoger uno o varios de estos para desarrollarlos con su obra, a través de una justificación y la descripción de sus atributos. Además, estas se pueden presentar individuales o como una serie, y Colombia eligió la segunda opción. Por esta razón, durante la selección de criterios fue preciso excluir tres de las siete estructuras inicialLegado con PASADO Y FUTURO Caminar por las obras de Rogelio Salmona, como el Museo de Arte de Moderno de Bogotá o el Eje Ambiental, es recorrer su historia y filosofía. Este gran representante de la arquitectura moderna estudió en la Universidad Nacional de Colombia. En 1948 viajó a París y trabajó con el arquitecto Le Corbusier hasta 1957, lo que combinó con estudios de Sociología del Arte y Arquitectura. En 1958 regresó a Colombia, donde concibió más de 160 proyectos, de los cuales 73 fueron construidos. Su obra refleja un compromiso social y “la búsqueda incesante por promover una ciudad abierta, comenzando por la defensa de los derechos humanos y la creación de espacios públicos para el encuentro diverso”, conforme con la UNESCO. Todas sus edificaciones manifiestan una profunda comprensión del lugar, el respeto por el paisaje urbano y el entorno natural. Cuando se consulta sobre su obra se destaca que nunca se dejó influenciar por estéticas transitorias y cada elemento de esta siempre cubrió la necesidad de la ciudad y de sus habitantes. Para Colombia sería un privilegio que una serie de arquitectura moderna fuera incluida en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, pues sería la primera del país; además, se estimula el turismo por el interés que despiertan las obras con este tipo de distintivo. Casa Estudio Luis Barragán, en México. Eje Ambiental, en Bogotá. Foto: ANAMARÍA MEJÍA Foto: BOBBY ESQUIVELZETA
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