0259 Coopidrogas Agosto 2025 - BAJA

12 | Agosto 2025 MEDICINA & SALUD • Necesidad de orinar con frecuencia. • Alteraciones del ritmo intestinal que alternan diarrea y estreñimiento. • Inestabilidad motora y caídas frecuentes. • Cambios en la temperatura corporal en la noche, sin causa; percepción sensorial, hipotensión o sudoración. • Disminución de la libido. • Incapacidad para hacer actividades de antes como trabajar o practicar un deporte. La consecuencia de todos estos síntomas es el deterioro en la calidad de vida, puesto que se modifican las actividades cotidianas y con el tiempo se pueden originar conflictos de pareja y familiares, aislamiento social y soledad. ¿PREDISPOSICIÓN? Existe una relación clara entre el SFC y la personalidad. Por ejemplo, aquellas con un carácter perfeccionista, incluso, obsesivo, hiperactivas, inestables emocionalmente y que tienen la necesidad de reconocimiento personal, lo que se denomina como un patrón de conducta de tipo A, tienen más riesgo. Igualmente, las personas sometidas a situaciones de estrés, traumas, agresiones y acoso. Se suma la falta de actividad física y, en algunos casos, tener más flexibilidad de lo normal en los tendones y articulaciones. SOLO MANEJO, NO CURA No hay un remedio contra el SFC, lo que se señala es que es una enfermedad que puede cambiar y tener picos en el tiempo. No obstante, el tratamiento se dirige al control aconseja seguir una dieta lo menos procesada, mantener un peso adecuado y limitar los hidratos de carbono de absorción rápida. Algunos pacientes con este síndrome ven beneficios con una alimentación baja en gluten, a juicio de la nutricionista María Fernanda Chavarría, ya que esto evita la inflamación. En caso de déficit de calcio, hierro o vitamina D, hay que tomar los suplementos apropiados, obviamente con la instrucción médica. Por su parte, el reumatólogo Antonio Torrijos, del Instituto de Medicina EGR, en España, sugiere “alimentos que potencien la inmunidad, que mejoren el sistema muscular y la secreción de serotonina, encargada de mantener un buen estado de ánimo. Teniendo en cuenta estos parámetros, los hábitos alimenticios deben basarse en verduras, frutas, pescado azul, legumbres, frutos secos, huevos y cereales integrales”. A lo que agrega que “el zinc y la vitamina C mejoran la inmunidad mediante sus propiedades víricas. La vitamina B en alimentos es adecuada para personas estresadas o fatigadas. El magnesio es vital para el funcionamiento muscular y aquellos que sean ricos en ácidos grasos esenciales como omega 3 y 6 aliviarán los síntomas de la fatiga crónica”. Como conclusión, tener una actitud positiva y creer en la propia mejoría es de gran ayuda para los pacientes con SFC, sostiene el Manual Merck. Y en ese sentido, hablar con un terapeuta contribuye a desarrollar la capacidad para afrontar esta afección crónica, abordar las limitaciones en el trabajo o el entorno familiar, mucho más si se sufre de depresión. En las manos correctas y con el tratamiento apropiado, la enfermedad será mucho más manejable y llevadera. de los síntomas, con medicamentos para el dolor, la depresión o los trastornos de sueño, y ejercicio moderado y adaptado a la tolerancia de cada paciente. También se aplican estrategias para hacer las cosas sin tanta exigencia, pues eso lleva a empeorar. Se añaden recomendaciones como tener una dieta saludable, utilizar suplementos nutricionales, si el médico lo indica, así como terapias de meditación y relajación, o masajes, conforme con información de la Clínica Mayo y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En cuanto a la alimentación, según la médica Gabriela Gómez, se AUNQUE no existe cura, se PRESCRIBEN medicamentos para el dolor y la DEPRESIÓN.

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