0255 Coopidrogas Abril 2025 - BAJA (1)

FAMILIA Fotos e ilustraciones: ©2025 SHUTTERSTOCKPHOTOS Apego: ¿cuál es la justa medida? La conexión entre padres e hijos se da desde el vientre materno, y el apego como vínculo emocional comienza en la primera infancia. De este dependerá el desarrollo físico y psicológico de una persona, y sus relaciones y comportamientos futuros. Del apego como concepto empezó a hablar, a finales de la década de los años 60, el psiquiatra, psicólogo y psicoanalista británico John Bowlby, quien lo definió como un comportamiento que le permite al individuo conseguir o mantener una proximidad con otro, generalmente considerado más fuerte y más sabio, como es el caso de padres y cuidadores. Y junto a él, especialistas como Harry Harlow y Mary Ainsworth modernizaron el significado, que se entendía como formar una relación con el recién nacido, que satisficiera sus necesidades básicas como alimentación y abrigo, pues encontraron que el apego es mucho más que eso, ya que ese vínculo marca la vida y el desarrollo de cada persona. La teoría del apego de Bowlby dice que los niños están programados biológicamente para establecer relaciones con los demás y que son estas las que ayudan a sobrevivir. Así, planteaba que ante cualquier situación de peligro que amenazara esa conexión, como la separación o el miedo, se activaba también un mecanismo de supervivencia y de búsqueda de protección. Y no solo para los bebés, sino para las madres, como una necesidad biológica de mantenerse en contacto. tamina, explica que “el apego tiene que ver con la cercanía, la gestión emocional y la capacidad empática”, y que, además, “entenderlo es clave para comprender los mecanismos psicológicos que hay detrás de la manera de relacionarnos con otras personas, de elegir pareja o de interactuar con nuestros hijos”. Cuando se forja una interacción recíproca con el bebé y existe una respuesta inmediata a sus requerimientos, se establece un apego seguro al comprobar que se puede contar con el otro. Esto refuerza, de acuerdo con el psicólogo Camilo Gómez, la valoración de sí mismo y que sus necesidades son importantes, experiencias que marcan el desarrollo de la autoestima. En cambio, si no hay respuestas o son escasas, se forman patrones inseguros con los que se llega a la edad adulta y se proyectan en las relaciones. Así es como un vínculo, del que muchas veces ni se tiene noción, determina las relaciones como adultos, ya que la forma como los padres aman a un niño incide en el modo en que más adelante este lo hace con su pareja. Gómez apunta, por ejemplo, que cuando se tienen relaciones conflictivas es necesario revisar en la historia emocional, pues hay quienes instalan en la vida adulta los gritos que vivieron en la niñez y las heridas afectivas, lo Gracias a ese componente se perpetúa la especie, según el psicólogo. Por ejemplo, cuando el bebé llora o ríe, demanda la atención y el cuidado que recibe de sus padres y, de ese modo, se instaura una interacción recíproca. La idea fundamental de esta teoría es que los niños requieren desarrollar una relación de apego segura con al menos un cuidador principal para poder desenvolverse emocional y socialmente de manera adecuada. En palabas del mismo Bowlby, ese apego es importante “desde la cuna hasta la tumba”. Por su parte, la psiquiatra española Marian Rojas Estapé corrobora la definición del apego como un vínculo emocional entre dos personas. En su libro Encuentra tu persona vi50 | Abril 2025

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