48 | Abril 2025 CALIDAD DE VIDA ambientes tóxicos, rodeados de malos tratos, exigencias, miedo y la amenaza de perder el trabajo, lo que conduce a problemas de salud mental. 3 El autor lo ejemplifica con tres de sus pacientes, trabajadores que seguían el patrón de las buenas personas: aguantaban estoicamente, no paraban de autoexigirse, evitaban el conflicto y vivían agobiados por la angustia o el temor a lo que pudiera pasar. 3 Patrón de la buena persona: muchas veces, quienes practican la “mala bondad” siguen un modelo caracterizado por la sumisión, la autoexigencia y el miedo al conflicto. Esto puede estar arraigado desde la infancia, en la que se inculca un sentido extremo de obediencia. 3 Posibilidad de cambio: abandonar la “mala bondad” es posible, pero requiere de reconocimiento y entrenamiento. Y es que no es necesario llegar a extremos para darse cuenta de los problemas de la excesiva bondad. Muestra de ello son las ausencias laborales que contribuyen a la pérdida de productividad global, con un estimado, según la ONU, de 12.000 millones de días de trabajo anual en el mundo por condiciones de salud mental relacionadas, como la ansiedad y la depresión, de acuerdo con la psicóloga clínica Lina María Parada Muñoz, experta en competencias emocionales. Cuando este tipo de experiencias se manifiestan con ansiedad, depresión, insomnio e irritabilidad, pueden aparecer o empeorar condiciones de salud como hipertensión arterial, accidentes, trastornos gastrointestinales, diabetes, susceptibilidad a infecciones, dolor crónico, tensión muscular, acné y trastornos mentales. En este contexto, la profesional recalca la relevancia de comprender los sentimientos no solo como una reacción fisiológica, sino tambondad es hacer el bien y me lo hago a mí mismo también”. Y a la pregunta de si una persona buena nace o se hace, Guix responde en una entrevista para el diario ABC, de España: “Aristóteles decía que uno primero tiene que discernir entre el bien y el mal. Tenemos todos los potenciales desde que nacemos. Entendamos el mal como tener la posibilidad de que en tus actitudes hagas daño a los demás y a ti mismo. Lo que desarrollamos nos da el discernimiento para practicar lo uno y lo otro: unos aprenden y otros siguen la estela de lo denso, dañino y complicado. Nacemos con todos los potenciales y quienes aprenden más y mejor se dan cuenta de que la vida es más amorosa y serena si se practica desde la bondad. Aristóteles hablaba sobre eso. La bondad hay que conocerla y distinguirla, practicarla y quererla. Uno no es bondadoso, sino que aprende a ser bondadoso”. Nadie dice que sea fácil, debido a la tendencia que existe en algunas generaciones a tener miedo a no cumplir, pero “uno no puede vivir así ni estar constantemente esperando la aprobación del resto”. Y es probable, enfatiza el escritor, que cuando la persona empieza a cambiar, los demás se lo recriminen porque sienten que antes era mejor. Ahí es cuando es tiempo de despertar, crecer y elegir no negarse a sí mismo. bién como una experiencia emocional que puede transformarse mediante estrategias adecuadas. Conforme con el psicólogo Guix, no se trata de un cambio inmediato. Para él mismo ha sido una transformación por medio del autoconocimiento. “Hay que darse cuenta de la importancia de encontrarse con uno mismo y a partir de ahí no vivir una existencia que sea manipulada desde el exterior (…). El punto de equilibrio es cuando yo entiendo que la La “excesiva BONDAD” puede llevar a problemas de ANSIEDAD y depresión, que se manifiestan en todos los ÁMBITOS.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==