Abril 2025 | 47 Coopidrogas molestar”, “si eres así no va a quererte nadie”. “El medidor del éxito de los progenitores es el nivel de obediencia que consiguen de los hijos. Y son buenos si no causan dificultades”, sostiene el experto. El peligro es que esas imposiciones tienen consecuencias negativas en la vida personal y social, pues, en ocasiones, se convierten en una herramienta de control y de poder para los otros, que saben que los “obedientes” son individuos manipulables. Además, según el autor español, se trata de un desafío para la salud mental y emocional, ya que ser demasiado bueno lleva a descuidarse a sí mismo y a priorizar las necesidades de los otros, sin siquiera llegar a tener relaciones saludables y equilibradas. Y agrega en el escrito que el mundo está lleno de gente buena, pero algunas personas aprenden a ser tan obedientes y perfectas que sufren cuando no lo logran. Siguen siendo como “niños buenos”; aun en la edad adulta se sienten incapaces de generar conflictos, de no cumplir con las expectativas ajenas y le temen a ser rechazadas. En otras ocasiones tienen mucha ira reprimida que no expresan por temor a parecer malas. Entonces, viene la culpa y esto se vuelve un círculo vicioso. LOS PILARES Así las cosas, el psicólogo Guix destaca en su obra cuatro pilares de la mala bondad: • Principio de obediencia: significa cumplir con todas las demandas externas sin posibilidad de desobedecer, por miedo a no ser considerado una buena persona. • Mandato de portarse bien: implica desvivirse por hacer que todo salga perfecto, lo cual lleva al sufrimiento y la intranquilidad por el temor a equivocarse. • Angustia de no ser bueno: se detecta en la constante preocupación de no ser suficientemente bueno para los demás o para uno mismo y el miedo a las posibles consecuencias. • Ira contenida: es la acumulación de rabia no exteriorizada debido a la incapacidad de permitirse ser uno mismo, lo que puede manifestarse en enfermedades. Y complementa que al final “el cuerpo es como una fuente de agua. Todo sentimiento que entra debe salir. Es parte de la corriente emocional. Si esa ira no se expresa por ningún lado y se guarda en el fondo del armario, terminará aflorando a la superficie en forma de afecciones psicosomáticas. Es el ejemplo más claro de cómo hacer el bien puede perjudicar la salud”. LAS CONSECUENCIAS En ese orden de ideas, el autor también resalta en la publicación los ambientes y las consecuencias de la bondad sin mesura: 3 Impacto laboral: en este ámbito, ser demasiado bueno puede ser especialmente perjudicial. Guix menciona casos de trabajadores que se esfuerzan al máximo en
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