REVISTA COOPIDROGAS No 234_Baja

54 | Mayo 2023 FAMILIA bios que, claramente, traen consigo una transformación emocional y física. Pero esto se ve cuestionado, en parte por la sobreestimulación mediática y de información a la que se enfrentan las mujeres, con respecto a lo que debería ser “una buena mamá”. UN FENÓMENO HASTA HACE POCO INVISIBLE La ambivalencia materna no es un fenómeno nuevo; ha existido siempre y las mujeres lo han vivido en silencio. No obstante, hoy es mucho más visible porque la exposición mediática y digital ha permitido que muchas de ellas se atrevan a hablar con el fin de normalizar esta vivencia. Por eso, para conocer mucho más acerca de este proceso, un equipo de científicos españoles llevó a cabo el estudio Desarrollo y propiedades psicométricas de la escala de la ambivalencia materna en mujeres españolas, el cual contó con la participación de más de 1.400 mujeres embarazadas o que habían dado a luz en los últimos dos años. Esta investigación concluyó que el 20% de las participantes experimentaron una notoria ambivalencia materna. También se encontró que podría afectar a mujeres de menor edad, de edad avanzada y a aquellas que tienen un número de hijos reducido. “Si entendemos que la ambivalencia materna es algo natural, esto no debería afectar demasiado a la mujer. En ocasiones, vemos que algunas viven sentimientos intensos y prolongados en el tiempo y, entonces, es cuando pensamos que algo está pasando y que necesitan ayuda de parte de un profesional. Por ejemplo, la ambivalencia más normal y sana es que la mujer está tan contenta con su bebé, que a ratos está cansada y le apetece dar una vuelta sola y eso no la hace sentir mal, pero si, por el contrario, el sentimiento negativo es muy intenso y no le permite disfrutar al bebé, ya se puede pensar que es algo que requiere consulta”, apunta Natalia Valverde, psicóloga perinatal y directora de Gimeno Prado y Valverde Psicología. LA CULPA Y OTROS SENTIMIENTOS A menudo, las madres que viven esta condición se llenan de culpa por experimentar las sensaciones negativas y por no estar 100% satisfechas con esa maternidad. Muchas, incluso, lo manifiestan con frases como “amo ser mamá, pero odio la maternidad”, tal y como lo asegura la creadora de contenido mexicana Luz Carreiro durante una entrevista. En esta ambivalencia la culpa también se hace presente cuando las mamás extrañan sus momentos a solas o cuando anhelan volver a sus trabajos, ya que sienten que le están fallando a sus hijos por querer realizar actividades que dejaron de hacer luego de su nacimiento. Sin embargo, se debe entender que no tiene nada de negativo buscar espacios para reconectarse consigo mismas. Asimismo, destacan otros sentimientos que pueden surgir durante este proceso, según Cristina Cruz: • Rabia: la maternidad conecta con heridas del pasado, con duelos, con la niñez; es una etapa agotadora y este coctel puede generar en las mujeres enfado con la pareja, con los hijos o con ellas mismas. • Tristeza: en ocasiones se producen pérdidas gestacionales en el embarazo o este ha sido muy complicado, por lo cual en el posparto se remueven muchas emociones. La pérdida de libertad y el agotamiento pueden provocar una enorme tristeza. • Miedo: la gran responsabilidad de la maternidad genera angustia. Esta CONDICIÓN puede afectar a MUJERES jóvenes, de edad AVANZADA y a quienes tienen pocos HIJOS. Si la mujer tiene sentimientos de tristeza o ira, prolongados en el tiempo, debe pensar en buscar ayuda profesional.

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