REVISTA COOPIDROGAS No 234_Baja

50 | Mayo 2023 CALIDAD DE VIDA rrios en donde las personas tenían un ingreso de 20.000 dólares al año y las primeras se sentían muy bien porque su punto de comparación —sus vecinos— vivían con 20.000. Sin embargo, se les entregaron 100.000 dólares a personas donde el ingreso promedio era de 300.000 y el nivel de referencia les hacía sentir que estaban peor en el mismo año y en la misma ciudad, simplemente en lugares distintos. Las personas que ganaban dos veces y media más que quienes vivían en este barrio con un ingreso promedio de 20.000 dólares sentían menos agrado con su vida. Ahora bien, la satisfacción tampoco es felicidad, son dos cosas distintas”. Sin duda, los puntos de comparación definen el nivel de complacencia, pero no de felicidad. En ese sentido, se puede ser feliz teniendo una vida digna, con un trato justo, no necesariamente con lujos, pero con las necesidades básicas resueltas. Tampoco podemos, de acuerdo con Ramírez, confundir placer ni bienestar con felicidad. “Hay personas que experimentan mucho bie- nestar, pero es curioso que países con un nivel alto de este, como Noruega, con un buen sistema de salud, un sistema de educación con posibilidades de que las personas estudien lo que quieren y casas dignas, tengan tasas de suicidio tan altas. Esto se replica en Dinamarca y Corea del Sur, que en los últimos 30 años han trasformado su modelo académico y han tenido unas súper estrellas. Naciones como Japón tuvieron más muertes por suicidios que por COVID-19 durante la pandemia. Así es que no necesariamente el tenerlo todo garantiza que la vida sea feliz”. Por su parte, el director de la organización benéfica Acción por la Felicidad, Mark Williamson, identificó otros factores para ser feliz como cultivar buenas relaciones en la comunidad, ser parte de un proyecto, tener capacidad de resiliencia y autonomía sobre la vida. Si bien para tener felicidad se requiere El bienestar que es el entorno, lo que otorga un país, una empresa o los padres puede medirse en términos de Producto Interno Bruto (el valor de todos los bienes, servicios e inversiones que se producen en el país durante un año) o de índice de Gini o desigualdad, o de acceso a salud, educación, infraestructura, agua potable, servicios sanitarios, pero no así la felicidad. La medición de la FELICIDAD EN LOS PAÍSES Para medir la felicidad de los países, el profesor Jan-Emmanuel De Neve, uno de los autores del Informe Mundial de la Felicidad, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dice que un criterio importante es vivir en una sociedad más igualitaria para mantener alto el bienestar y la satisfacción con la vida. Por tanto, se tienen en cuenta aspectos como educación, salud, tiempo libre, economía, protección a la naturaleza y bienestar psicológico. Y el más reciente Reporte Mundial de Felicidad, que realiza la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible, con los datos de la Encuesta Mundial de Gallup, el Banco Mundial y entes gubernamentales, en su edición del 2022 hizo la medición a través de indicadores como el PIB, apoyo social, esperanza de vida saludable, libertad para tomar decisiones, generosidad y percepciones de corrupción. Asimismo, analizó el altruismo y la confianza durante la pandemia, las tendencias en las concepciones de progreso y bienestar, y el uso de datos de redes sociales para capturar emociones. En sus resultados, Colombia ya no es el país más feliz del mundo, como se decía anteriormente. Entre 146 países ocupó el puesto 66 con 5.781 puntos de felicidad, de 10.000. Los primeros son Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suiza y Países Bajos.

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