28 | Mayo 2023 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Embarradas que ellas cometen en la cama Me quiero referir en esta columna a lo que nosotras, como mujeres, erramos en lo que se refiere al placer en pareja. Pero antes que todo, hay que reconocer que a lo largo de la historia del mundo patriarcal, en casi todas las respuestas sexuales de mujeres, su manifestación de deseos y sus formas de expresarse siempre estuvieron condicionadas al juicio masculino. Es decir, sin importar si se trata de un comportamiento aceptable o inaceptable en la cama es imposible no estar conectado al miedo. Mucho viene cambiando en el mundo en las últimas décadas y la mujer del pasado, que buscaba a un hombre que la “tuviera” fuera como fuera, ya no se ajusta a la realidad, pues hoy es otra. Ellas ya no aceptan cualquier forma de relacionarse; la equidad es requisito para una vida en pareja y el autoconocimiento del cuerpo hace que cada vez más mujeres busquen el placer verdadero. Y durante este proceso pueden lograrse interpretaciones divertidas, pero también una desconexión del hombre en el momento íntimo. Así que, mujeres, atención a estos detalles: 1. Exigir promesas de amor para permitirse tener sexo. Muchas dicen que la tranquilidad del poscoito reposa en asegurarse previamente de que lo está haciendo por amor… ¡Grave engaño!, ya que en momentos de calentura uno es capaz de decir cualquier cosa, incluso, prometer más allá de lo que quiere y puede realmente. 2. Fingir el orgasmo. El hecho de querer satisfacer el ego masculino suele estar por encima del propio placer y, algunas mujeres, se concentran en mostrarlo rápidamente, ya que saben que los hombres se satisfacen más con la fantasía de ser buenos en la cama, independientemente de que ciertamente puedan serlo. 3. El tema de la moda gusta mucho a la mayoría de las personas y no hay nada de malo en eso; nos lleva a la cama. Sin embargo, no se trata de invertir dinero en lencería; la ropa interior, aunque no sea de moda, “engallada” o sexy, debe estar bien cuidada y, sobre todo, permitir a la mujer sentirse bonita y cómoda. Estas prendas están en contacto con nuestros genitales todo el tiempo y cada vez que nos vemos o nos percibimos bien quitándonos la ropa, nos sentimos también cómodas para el placer. 4. El momento poscoito es de conexión, proximidad y mucho “arrunche”. Para las que tienen dificultad con olores y secreciones y piden que salgan corriendo a limpiarse… Eso mata cualquier pasión posencuentro, ya que el hombre lo toma como un rechazo. El placer es diversión e incluye secreciones, olores, ruidos y sabores. Vivir todo eso con madurez y tranquilidad es la forma que evita, o por lo menos neutraliza, cualquier embarrada en la cama. Así que relájense, no tengan miedo y ¡disfruten! “El hecho de querer satisfacer el ego masculino suele estar por encima del propio placer y, algunas mujeres, se concentran en mostrarlo rápidamente...”.
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