Marzo 2023 | 63 condenado a pagar el precio del pecado original, y que más valía acabar con sus vidas que dejarse tentar por la impureza de este “valle de lágrimas”. Antes de aquel 16 de junio de 1965, en el que ambos se dejaron caer hacia el vacío de la represa del Sisga, a 68 kilómetros de la capital, los amantes se presentaron en la tienda de fotografía La Industria, de Bogotá, donde se retrataron sosteniendo un ramo de flores que evocaba una falsa promesa matrimonial. Días más tarde, la tragedia aparecería relatada en los más importantes diarios de la época, en cuyas páginas se exhibía una imagen de la pareja que, por motivos de ahorro en costos de tinta, adolecía de deficientes estándares de impresión y colorimetría. La representación visual de los amantes era casi la de dos siluetas que se confundían con su entorno, recreando un estilo gráfico que, cual epifanía, impresionó profundamente el temple creativo de González. “Yo me pregunto por qué diablos me llamó la atención la foto de los suicidas en el periódico. ¿Fue el gris de la cara, igual a unos trabajos que estaba realizando? o ¿fue la cosa popular de dos personas que entran en un pacto suicida y que unen sus Ya en el estudio, la artista se percató de que el espacio para el colchón era de idéntico tamaño a la lámina sobre la cual había pintado al Cristo esmaltado, por lo que una nueva combinación, esta vez entre el vetusto artefacto y la brillante pintura, tuvo lugar bajo el nombre de Naturaleza casi muerta, de 1970. Nació, entonces, un nuevo estilo de creación artística basado en la escultura con mueblería, de la que saldrían piezas como la de un televisor con el rostro del expresidente Julio César Turbay Ayala, una mesa de teléfono con el rostro de John F. Kennedy o un tocador con una madonna. El ESTILO artístico de González está INSPIRADO en los complejos CONTEXTOS del PAÍS. NUEVE DÉCADAS CONTADAS EN LOGROS En 1964, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, Beatriz González presentó su primera exposición individual y, de ahí en adelante, lograría proyectar su obra hacia exposiciones en Venezuela, España, Suiza, los Estados Unidos, Brasil, entre otros países, convirtiéndose, además, en ganadora del primer Salón de Pintura de Cali y del primer Salón Austral y Colombiano de Dibujo y Grabado. Las piezas que se desprenden de su técnica artística han sido exhibidas en colecciones tan prestigiosas como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Instituto KW de Arte Contemporáneo de Berlín, la galería de arte Tate Modern de Londres, el Museo Reina Sofía de Madrid y el Museo de Bellas Artes de Houston. El Banco de la República, igualmente, compendia una colección que alberga 58 obras de la artista bumanguesa. manos para una foto que envían a sus familiares? Pero no, porque el tema lo leí después. Era la foto, el sombrero que él llevaba, en fin”, declara González mientras se cuestiona a sí misma en un intento incesante por descifrar el misterio oculto en su propia obra. ESCULTORA DE MUEBLES El don escultural de la bumanguesa es tan célebre y tan agudo como sus facetas pictórica, investigativa e historiográfica. A este respecto se cuenta otra legendaria anécdota. Recién finalizada una interpretación del Señor de Monserrate, pintada con esmalte sobre una lámina de metal, un curioso artefacto llamó poderosamente la atención de González y de su esposo, que acabaron adquiriéndolo sin demasiados rodeos. Se trataba de una “cama-radio”, que no es ni más ni menos que lo que su nombre sugiere: una cama que trae incorporado un radio. Naturaleza casi muerta (1970). Foto: Jairo Betancur, intervenida por Laura Jiménez. Coopidrogas
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