Marzo 2023 | 15 fisioterapia, educación adecuada u otros sistemas de apoyo basados en comunidades, han conseguido mejorar la calidad de vida de los individuos con este síndrome. A principios del siglo XX, se esperaba que vivieran menos de 10 años; ahora, cerca del 80% de los adultos que lo padecen superan la edad de los 5060 años”, precisa la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En materia de estimulación cognitiva, es clave destacar que disciplinas como la arteterapia, la danzaterapia o la musicoterapia son importantes aliadas de las personas con síndrome de Down, teniendo un papel decisivo en su desarrollo integral. CONSTANTE INVESTIGACIÓN Si bien ciertos factores tienen una posible función en la aparición de anomalías cromosómicas, hoy en día continúan las investigaciones biomédicas y bioconductuales para conocer más sobre esta condición, que aún no es posible prevenir: saber más sobre genes que también estarían involucrados y si algunos medicamentos para enfermedades como el Alzheimer contribuirían a mejorar el desarrollo intelectual y el rendimiento cognitivo. Con todo, todavía no se tienen resultados contundentes y algunos no han llegado a estudiarse en humanos, sino en modelos animales. En otros casos, los propios científicos han insistido en que se requieren estudios clínicos más amplios, como sucedió con una investigación del equipo del Laboratorio de Neurociencia y Cognición de Lille (Francia) en colaboración con el Hospital Universitario de Lausanne (Suiza), publicado por la revista Science en septiembre de 2022, según el cual una terapia experimental basada en una inyección de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) mejoró las funciones cognitivas y la conectividad cerebral de siete pacientes con este síndrome. Por ahora, los especialistas insisten en la importancia del tratamiento adecuado y oportuno de los problemas de salud que puedan presentarse, sobre los que sí existen avances específicos como, por ejemplo, tratar las anomalías gastrointestinales o diagnosticar y manejar a tiempo los problemas cardíacos, los cuales son extensivos para cualquier paciente, y, a su vez, destacan el impacto de los programas de intervención temprana, que permiten un mejor desarrollo y estímulo de las capacidades de los niños con este tipo de afección. “En mi caso, he sido juiciosa. Fui a donde los médicos me dijeron, pusimos todo a disposición de él, todo el amor y el tiempo para llevarlo a sus terapias (de lenguaje, motricidad, física y psicológica), a entrenar y apoyamos su gusto por la música. Mi hijo es una bendición; por donde va deja un mensaje positivo”, explica emocionada Luz Amanda, mientras insiste en que se necesita de un trabajo en equipo “en el que primero está Dios y, luego, todos nosotros”, para hacer que estos pacientes tengan una vida tranquila e independiente, como la que tiene Jonathan. El déficit intelectual y de desarrollo en personas con síndrome de Down oscila entre leve, moderado y grave. Coopidrogas
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