58 | Febrero 2023 FAMILIA mente quiere ser padre o madre, porque en una familia reconstituida, los adultos, de alguna forma, se convierten en padres adoptivos. Entonces es pertinente preguntarse si, como parte de sus valores y capacidades, puede aceptarlo. “Hay personas que honestamente dicen ‘yo no voy a poder si no es un hijo biológico’, y hay otros que aseguran ‘yo, con más afecto voy a poder porque me parece más generoso y bello’, etc. Alguien no puede pensar que se casa con una persona y esta se va a encargar sola de sus hijos sin que se tenga que involucrar, especialmente si hay menores de 18 años. Por ello, cada cual debe preguntarse si es capaz de ser un adulto responsable y cuidador que acompañará a ese hijo o hija. Si la respuesta es negativa, de pronto una familia reconstituida no es la mejor opción o no es la más indicada en este momento, sino tal vez más adelante”, argumenta Jaramillo. PROBLEMAS DE ADAPTACIÓN Hay varias dificultades que pueden originarse cuando ya se ha formado una familia reconstituida y “Si para la mayoría de los progenitores que viven unidos y tienen motivos para seguir juntos les resulta, a veces, complicado ponerse de acuerdo en cómo criar a sus hijos, cuándo los reprenden o cuándo no, o qué permisos les dan y cuáles no, pues es más complejo cuando existen otras figuras parentales y se convive con más adultos. Para los hijos puede volverse muy confuso, y frente a diversas situaciones llegan a cuestionar, por ejemplo, por qué en la casa de su papá pueden hacer tal cosa y en la de su mamá no; por qué la esposa del papá los está regañando, etc.”, expone Jaramillo. Y es que los niños sufren en diferentes niveles según sus edades. Los adultos deben tener en cuenta que para sus hijos resulta muy complejo porque, si pasan unos días donde su padre y otros días con su madre y sus nuevas parejas, les cambian las expresiones de afecto, los permisos, entre otros aspectos. “Vivir entre dos mundos, dependiendo de qué una de las principales es la adaptación de los hijos a la nueva forma de vida. Para ello, es fundamental ser muy explícitos acerca del rol —en términos de disciplina y afectos— que tendrá la nueva pareja de los padres. Los hijos de padres separados afrontan situaciones complejas, ya que pueden pasar unos días donde su padre y otros donde su madre y la nueva pareja de cada uno.
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