Coopidrogas Febrero 2023

Febrero 2023 | 57 Coopidrogas originarse lo que se denomina familias reconstituidas. ¿A qué se refiere este término? Ana Lucía Jaramillo, directora del Departamento de Psicología de la Universidad de los Andes, lo explica: “Son aquellas familias cuyos adultos que las conforman tuvieron anteriormente otra unión o un matrimonio, y que por lo menos hubo un hijo fruto de ese vínculo y, posteriormente, ocurrió una separación o divorcio. Después, uno o los dos padres comienza a convivir con otra pareja, y en ese nuevo enlace llevan los hijos de la primera relación”. ¿QUÉ DESAFÍOS EXISTEN? La formación de una familia reconstituida trae consigo muchos retos. “El mayor obstáculo con el cual he tenido que trabajar con más frecuencia con las parejas cuando vienen a terapia familiar es que no han hecho bien el duelo emocional por el rompimiento de la primera unión”, explica Jaramillo. Otra situación que hace más difícil esta nueva relación es cuando los hijos están en la preadolescencia (entre los 12 y 15 años). “Es un momento que implica tantos cambios para ellos, que este, en particular, les produce más retos”, recalca la especialista. También, en general, es más complejo aceptar a una madrastra que a un padrastro porque culturalmente le hemos dado un lugar muy especial a la madre, por lo que suele ser más complicado tener una segunda mamá o una figura paralela a la madre. UN ANÁLISIS PREVIO Antes de dar un paso tan trascen- dental como lo es la formación de este nuevo vínculo después de una relación fallida, conviene tener en cuenta varios aspectos para tomar una decisión que no afecte más a las personas que se verán involucradas en el proceso. Por ejemplo, si el mayor desafío es superar lo mejor posible el duelo de la separación, Jaramillo comparte un par de consejos: “En términos de tiempo, cada caso es particular, pero yo le digo a los pacientes que la gente se demora entre 6 y 18 meses en hacer un duelo en promedio”. Otra recomendación de la experta es que los adultos se evalúen a partir de algunas preguntas: “¿Qué tan intensa es la rabia que me sigue produciendo pensar o hablar con mi expareja?, ¿qué tanto de mi tiempo sigo pensando en esa persona?, ¿qué tan posible es volver a tener conversaciones relacionadas con dinero, bienes, errores en la relación o hijos? Si la respuesta es que resulta fácil, que ya casi no le dedica tiempo a pensar en ella o él y que, en una escala de 0 a 10, la intensidad de la rabia es menor a cinco, yo diría que podría comenzar una nueva relación”. Además, suele suceder que cuando las personas están muy vulnerables a los pocos meses de una separación, sobre todo cuando las relaciones han sido difíciles y tóxicas, rápidamente comienzan una nueva con alguien que les ofrece cariño. Pasa con frecuencia. Y, en ese sentido, la especialista aconseja ser muy observantes y conscientes de que lo que haga tanto el uno como el otro, repercute en todos los involucrados. Algo que también destaca Jaramillo es tener claridad en un aspecto crucial a la hora de casarse con una persona que tiene hijos. “Cuando alguien contrae matrimonio, por lo menos en nuestra cultura, lo hace también con la familia política. Eso es parte del paquete, sea que la familia tenga problemas o que todos se amen. Pasa igual cuando uno se casa con un hombre o una mujer que tiene hijos”, explica la experta. Para estos casos, es válido que cada persona se pregunte si realPor temas CULTURALES, esmás complejo ACEPTAR a una madrastra que a un PADRASTRO. Entre el 2012 y el 2021 se registraron 214.266 divorcios en Colombia.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY0MzYwOQ==