62 | Abril 2023 CULTURA ños, un acto al que asistirán académicos e historiadores expertos de todo el territorio nacional y cuya realización se proyecta para el 23 de julio, que es la fecha oficial del aniversario de su fundación. ALBORES DE UNA VISIÓN REPUBLICANA Según advierte el historiador de la Universidad del Rosario, Hernán Álvarez, “la historia de la banca estatal se remonta a 1880, en el primer mandato de Rafael Núñez, cuando se creó el Banco Nacional de los Estados Unidos de Colombia”, una entidad pionera con el propósito de controlar las operaciones del crédito público, pero con el ambicioso encargo de ordenar un panorama económico nacional en el que la actividad bancaria era exclusivamente privada. Tiempo después, en 1894, tras conocerse públicamente que el organismo había excedido su capacidad de emisión, el Congreso de la época liquidó su primer intento de bancarización pública “debido a la celebración de operaciones de emisión clandestinas y a la desgastante financiación de la guerra civil por el proceso de ‘Regeneración’”, según acota el experto. Dos décadas más tarde, recién menguada la Guerra de los Mil Días y con la economía nacional profundamente lesionada, bajo el gobierno de Rafael Reyes se funda el Banco Central de Colombia, con funciones de emisión, giro y depósito muy similares a las de su antecesor, pero con la responsabilidad coyuntural de afrontar la hiperinflación y demás secuelas fiscales derivadas de la guerra. Tras el derrocamiento de Reyes, en 1909, el recién posesionado Carlos Eugenio Restrepo acusó al Banco Central de superar su capacidad para emitir y suspendió la exclusividad de emisión, con lo que la entidad se vio obligada a competir como carias se caracterizó por el desorden monetario, la irregularidad en la emisión de billetes y la ausencia de un sistema de garantías que contara con el respaldo estatal a las actividades financieras. Finalmente, la crisis de 1922 exhibió de manera definitiva la insolvencia del sistema financiero nacional y la urgencia de introducir una estabilidad en la política monetaria mediante la creación de un banco central con una vocación republicana auténtica, es decir, que no se circunscribiese a intereses privados o al Gobierno de turno. DE LA INDEPENDENCIA A LA CONFIANZA Hacia marzo de 1923, el presidente conservador Pedro Nel Ospina encargó la conformación de la famosa Misión Kemmerer, nombre dado a un grupo de expertos liderado por el economista norteamericano Edwin Walter Kemmerer, cuyo objetivo consistió en estudiar y diagnosticar la realidad económica del país en coordinación con las cámaras de comercio, las sociedades de agricultores y los agentes regionales. Este trabajo produjo los insumos básicos para crear un estatuto orgánico que diera origen a una sólida entidad bancaria central hacia el año 1924. No obstante, el sentido de urgencia se profundizó por acontecimientos como la retirada de ahorros en masa de la sede principal del Banco López y la sucesiva quiebra de esta y otras entidades financieras. El proceso iniciado por la Misión Kemmerer se aceleró y, finalmente, el 23 de marzo del 1923, “mediante la Ley 25 de 1923, nace el Banco de la República de Colombia, una sociedad anónima creada, inicialmente, con un 50% de capital público y otro 50% aportado por bancos comerciales nacionales, extranjeros y particulares”, relata el historiador Álvarez. El Museo del ORO alberga la COLECCIÓN de oro PRECOLOMBINA más grande del MUNDO. una más entre varias corporaciones financieras privadas hasta ser liquidada por el Congreso. Luego vendría la Primera Guerra Mundial, “cuyos ecos se hicieron sentir en la economía y las finanzas del país durante toda la parte inicial del nuevo siglo”, agrega Álvarez. En el curso de estos años, el comportamiento de las entidades ban-
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