46 | Abril 2023 DEPORTES Coopidrogas Lorenzo ya tiene el equipo de eliminatoria César Augusto Londoño Periodista Cuando Néstor Lorenzo llegó, tomó un auto varado, con un motor sin poder, con piezas dañadas que no funcionaban y descalificado de la gran competencia. Luego de la gira por Asia, el mismo carro con repuestos nuevos, piezas mejoradas y una velocidad distinta, mostró otra cara y un nuevo panorama para la eliminatoria y la Copa América. El técnico de la selección Colombia para los primeros amistosos ante Guatemala (4-1) y México (3-2) llamó a nueve jugadores mayores de 30 años, con recorrido en el equipo nacional, pero también incluyó a 11 menores de 26 años, lo que dio para pensar que no iba a descartar de un tajo a los que no clasificaron a la Copa Mundial de Catar 2022, ni practicaría una renovación a rajatabla como pedían muchos. Contra Paraguay (2-0) repitieron los 11 jóvenes y se mantuvieron varios de los recurrentes. Ante los Estados Unidos, en fecha que no era FIFA, recurrió a la liga local, a la MLS y a otros de Suramérica y fueron 15 de 20, los menores de 26 años. Por otro lado, en los dos amistosos recientes, Corea del Sur (2-2) y Japón (2-1), de 23 convocados, la lista tuvo 16 nacidos después de 1996, los cuales cuentan con todo el potencial para llegar en su mejor producción al Mundial del 2026. Son seis partidos los dirigidos por el “conductor del carro”, con cuatro victorias, dos empates y ninguna derrota, 13 goles anotados que dan un promedio superior a dos tantos por partido y seis en contra; todo lo que demuestra son buenos resultados. En la gira de marzo no estuvieron Ospina, Cuadrado, Mina, Fabra, Medina, Tesillo, Murillo, Barrios, Cuéllar, Borja, Muriel, Zapata, Martínez, Morelos y Quintero, que hacían parte de los indiscutibles; James jugó ante Corea del Sur, pero no contra Japón porque se lesionó; Falcao entró dos raticos y Luis Díaz, Luis Sinisterra, Yaser Asprilla y Jefferson Lerma no pudieron jugar debido a lesiones; sin embargo, pueden ser fijos en el futuro. Hoy, sin intensidad es difícil competir, se podrá jugar y estar ahí, pero la alta competencia exige características que estuvieron ausentes en Colombia por mucho tiempo: presión, marca desde ataque, recuperación tras la pérdida, posesión e intensidad, que caracterizan a los equipos importantes del momento. Todo esto se ha ido ganando con tranquilidad e inteligencia. En la actualidad, la selección Colombia, aparte de juventud, tiene técnica, solidaridad, sacrificio, personalidad, capacidad emocional —representada en la resiliencia para superar tres partidos donde empezó perdiendo— y polifuncionalidad en sus jugadores. El talento de Jorge Carrascal tranquiliza la discusión por James o Quintero, que podrán estar, pero tendrán que correr y brillar porque la competencia es fuerte. Cuadrado ya no es añorado y Jáder Durán junto con Arias, Valoyes y Borré abren la posibilidad de un nuevo ataque con innovadoras características. Aunque falta casi medio año, el técnico ya tiene en mente un equipo para iniciar la clasificatoria en septiembre y será muy parecido al conjunto que venció a Japón en Osaka. Veremos, seguramente, una selección remozada y dinámica, que podrá ganar o perder, pero que abre una ventana de ilusión para que ese “auto varado” vuelva a enrutarse con potencia y rendimiento. Lorenzo va bien, es un buen seleccionador, tuvo la sapiencia para enderezar las derrotas sin cambiar las piezas, sabe llegarle al grupo, es concreto en sus conceptos y discreto. Ojalá le aguante la gasolina y el grupo le rinda. Habrá momentos malos y ahí la paciencia y el manejo jugarán un papel clave. La renovación no se hace por decreto y Lorenzo la lleva sin desbaratar la casa y teniendo a disposición todo el universo de futbolistas. Los veteranos también pueden aportar en otras cosas, porque el fútbol no es de edad, sino de rendimiento. La pelea por jugar y ser llamado será bonita; la selección Colombia en seis encuentros ha conseguido un rendimiento del 77,77% que, en amistosos, es solo una anécdota, pero su estructura y evolución dan para soñar y ser optimistas.
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