Coopirdogas Abril 2023

38 | Abril 2023 ABECÉ DE LA FARMACIA partir de sus estudios y títulos, excluyendo a los empíricos que se valían de sus conocimientos de herbolaria”, narra el libro La fórmula perfecta. Farmacias y droguerías en Colombia, editado con motivo de la celebración de los 50 años de fundación de Coopidrogas. Asimismo, la presencia de boticas en el Nuevo Reino de Granada se dio desde la Conquista española. “La primera, en 1522, en Santa María la Antigua del Darién, y su propietario fue el boticario Francisco de Cote. En 1600, se registra en Zaragoza (Antioquia) la primera botica del siglo XVII”, explica el libro Más de un siglo de historia. De escuela de farmacia a Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Alimentarias (19152017), de la Universidad de Antioquia (UdeA). “En Santa Fe de Bogotá, las primeras boticas se instalaron como parte esencial del sistema médico de los españoles, entre ellas, la de don Pedro López de Buiza, la del Colegio San Bartolomé y la del Convento de los padres Dominicos”, señala el profesor Hernández. Como datos curiosos, la publicación Tratado de farmacia y materia médica, del médico antioqueño Arturo Orozco V., cuenta que en 1826 llegó de Inglaterra el médico Jervis, quien fundó una botica. Diez años después (1836), el médico envigadeño Pedro Uribe Restrepo creó una, dirigida por Federico Isaza, la cual sería la cuna y origen de la Botica de los Señores Isaza y Escobar. En 1843, llegó procedente de Bogotá el médico José Ignacio Quevedo, quien fundó la Botica de los Quevedos; y, en 1855, el médico Justo Pastor Gallo abriría el primer local de la Botica de los Gallo. Poco a poco se abrieron más en otras regiones y los boticarios se convirtieron en personas reconocidas. La fórmula perfecta. Farmacias y droguerías en Colombia relata el caso del español Manuel Román y Picón, farmaceuta titulado, quien en su viaje por Suramérica para comerbuena que “la ciudad jamás había gozado de semejantes ventajas”, indica la publicación de la UdeA. Para 1867, Bogotá tenía registradas 17 boticas y farmacias, tres boticas homeopáticas y tres agencias de píldoras y drogas (Sotomayor, 1997). Eran realmente pocas boticas para los 60.000 habitantes de la ciudad. En 1890, ascendieron a 26, dos de ellas homeopáticas. Hoy sobreviven algunas que conservan su esencia y estructura. Una de ellas, señala un artículo del periodista Jorge Enrique Meléndez (El Tiempo, 2021), es la Farmacia Nueva Arturo Cerón, quemantiene toda la tradición y “cuenta la historia de Honda”, resaltando el papel de estos establecimientos nacidos sobre cimientos coloniales y que encierran el pasado, presente y futuro de generaciones. EN BUSCA DE REGULACIÓN “Las boticas y los boticarios eran reglados por el Real Protomedicato establecido en Santafé, que también otorgaba la licencia de boticario. La vigilancia se realizaba mediante visitas en las que se inspeccionaban las condiciones de almacenamiento y preparación de los medicamentos, la prestación del servicio nocturno y el despacho de recetas sin fecha, sin firma o en un idioma distinto al castellano, prácticas que estaban prohibidas”, narra el libro de la Cooperativa. Se incluía vigilancia del servicio nocturno porque era una necesidad. Sobre este tema, el libro de la UdeA menciona que, en octubre de 1903, cializar quina quedó varado en Cartagena, en donde decidió instalarse y fundar, en 1835, la Botica Román. Otro caso es el del farmaceuta alemán Hugo Biester, quien comercializó la quina en el Estado de Santander, y en 1863 fundó en Bucaramanga la Botica Alemana, además de una fábrica de sulfato de quinina. Años más tarde, la liquidación de la empresa lo llevó a trasladar su botica a Bogotá. Las boticas y farmacias atraían a su clientela con anuncios en la prensa local que destacaban el origen de sus productos y la precisión en las preparaciones. En1857, el periódico El Porvenir anunciaba “la inauguración de la Botica de Riomalo y Compañía, en Bogotá, ubicada en la calle 2, atendida por el médico local Antonio María Silva y el extranjero Eugenio Rampón, quien había llegado al país en 1838”. Abrían de 7 a. m. a 9 p. m. y aseguraban que era tan Las boticas y FARMACIAS atraían a su CLIENTELA con anuncios en la prensa local que DESTACABAN el origen de sus PRODUCTOS. Busto de Galeno de Pérgamo, en Italia.

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