Coopidrogas Marzo 2021 | 15 lidad de vida de los pacientes y sus familias”, indica el doctor Fonnegra. Lastimosamente, “el 38% de las personas no reconoce los síntomas del ACV y solo en el 40%de los casos llama a una línea de emergencia para pedir atención. Los factores asociados a la consulta tardía por este motivo dependen de factores sociodemográficos y culturales, de la gravedad al inicio de los síntomas y del desconocimiento de los signos”, precisan expertos de la Fundación Cardioinfantil, en Colombia. OPCIONES TERAPÉUTICAS Lograr disolver, romper o eliminar rápidamente el coágulo sanguíneo que causa el ictus es la prioridad. Para esto, suelen utilizarse diferentes tipos de medicamentos que se inyectan en una vena y circulan por la sangre hasta llegar al cerebro y disolver el coágulo. También se puede recurrir a su extracción mediante una cirugía. Si se trata de un ACV hemorrágico, menos común, pero más peligroso, se busca controlar la hemorragia y reducir la presión con medicamentos o cirugía, con el objetivo de drenar la sangre acumulada. Si la causa es la hipertensión, que conlleva a derrames en los vasos sanguíneos de distintas partes del cerebro, es urgente disminuir y manejar la presión sanguínea. En casos de vasos sanguíneos anormales, que pueden causar el derrame, existen diversas clases de cirugía para bloquear las conexiones anormales y detener la hemorragia, explican los expertos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Posteriormente, suele requerirse un proceso de rehabilitación con el propósito de apoyar a los pacientes para que puedan recuperar sus funciones y superar las discapacidades que resultan del daño ocasionado por la falta de flujo sanguíneo al cerebro, las cuales, según expertos del Instituto del Corazón de Texas, pueden ser leves o graves, transitorias o permanentes, dependiendo de la región del cerebro que haya sido afectada, la extensión del daño en las células cerebrales y la rapidez con la que el organismo logra restablecer el flujo sanguíneo a las partes lesionadas de este, entre otros factores. Dentro de esas lesiones están el impedimento para coordinar movimientos, problemas para hablar, leer o escribir; dificultad para comer o realizar algunas funciones básicas, como vestirse; pérdida de memoria, alteraciones visuales o cambios en la personalidad o el comportamiento.
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