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50 | Octubre 2022 FAMILIA que fallece y las circunstancias en que partió. Los duelos son particulares, ninguno es exacto a otro; por ello, es necesario entender, acompañar y validar las diferentes alternativas de despedirse. “Cuando media un proceso de enfermedad, es posible que los individuos vayan haciendo lo que se denomina un duelo anticipatorio. Es una suerte de desprendimiento, incluso, de deseo para que haya una cesación del dolor. De hecho, los familiares y conocidos pueden experimentar en el momento de la pérdida un alivio. En esos casos, el camino del duelo se allana de manera más temprana a cuando la muerte ocurre intempestivamente, porque entonces no existe la posibilidad de despedida ni de disposición o preparación para ese hecho. Por lo tanto, hay más dificultad para incorporar la imagen de la muerte y la desaparición que cuando la precede un proceso paulatino”, explica Agudelo. La magnitud del duelo se relaciona, igualmente, con la historia vivida con el ser que partió. “Cuando se cometieron muchos errores y hubo sufrimiento, y la persona que queda no tuvo la conciencia o el tiempo para tante con la vida, como lo es el nacimiento. Educarnos para pensar que no somos inmortales, que esa realidad la debemos vivir y que es triste y difícil, pero, de igual forma, que la podemos afrontar y resolver”. Es clave estar en capacidad, así mismo, de acoger los sentimientos de los demás sin cuestionarlos; es decir, recibir con empatía sus reacciones, conectar con sus emociones en lugar de minimizarlas. “No se trata de decirle a quien sufre la muerte de un ser querido: ‘esto no vale la pena’, ‘debes tener fe y confianza’. Hay que acoger sus sentimientos, para expresarle: ‘entiendo que esto sea doloroso para ti y aquí estoy para acompañarte’. Debemos rodear a cada uno y comprender que tenemos procesos distintos porque la representación de la muerte de alguien en la familia no es la misma para los otros integrantes”, asegura la investigadora. En este aspecto, resalta que ayudamos igualmente a otros si estamos tristes, ya que la empatía en el sentimiento es una buena manera de conectar y de compartir experiencias. Hay que reconocer y validar todas las emociones. “La gente piensa que cuando estamos tristes tenemos que llorar. Resulta que hay individuos para quienes la expresión de la tristeza no se hace mediante el llanto. Por lo tanto, no hay una sola manera de transitar por la experiencia de la muerte y del duelo”, puntualiza la experta. repararlos, el duelo es más fuerte, por la culpa que puede surgir”, recalca Jiménez. EL AMOR FAMILIAR COMO PUNTO DE APOYO Para Agudelo, la primera estrategia para afrontar la muerte en la familia es poner el tema sobre la mesa. “Es esencial hablar abiertamente sobre la idea que tenemos de ella y, a su vez, quitarle esa carga emocional tan intensa. Debemos entender que es un proceso natural concomiAl existir una ENFERMEDAD, el camino del DUELO se allana más FÁCIL, pues nos podemos DESPEDIR del ser AMADO.

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