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24 | Octubre 2022 GESTIÓN Fotos e ilustraciones: ©2022 SHUTTERSTOCKPHOTOS Falta de compromiso laboral El talón de Aquiles de las organizaciones Si bien la ausencia de compromiso en el trabajo tiene implicaciones en el colaborador y su productividad, las consecuencias son aún mayores para las organizaciones. La clave está en identificar su origen y corregirlo para tener trabajadores empoderados y fidelizados. Cristina, de 32 años, empezó a trabajar en una empresa del sector salud a mediados del 2018. Inició con todo el entusiasmo y ganas de aprender, ya que era un empleo que había buscado por meses. Con el paso del tiempo, comenzó a perder el interés, pues le asignaron funciones que no correspondían a su cargo y tareas que no estaban contempladas desde un principio, y por el mismo salario. Esa desmotivación aumentó durante una incapacidad. En ese momento, su jefe le solicitaba asistir a “La falta de compromiso de los trabajadores se puede medir de muchas maneras, pero la que más debería alertarnos es que empiezan las desviaciones en los ratios (relación cuantificada) de cumplimiento de objetivos. Quienes presentan esta condición suelen no cumplir con sus metas, son impuntuales en la entrega de proyectos y tienen una comunicación reactiva, en vez de proactiva. En definitiva, hay alarmas que los líderes deben escuchar y darse cuenta lo más pronto posible, pues esto empieza con pequeños signos y se va incrementando, poco a poco, hasta ser totalmente visible. Además, la carencia de compromiso lleva aparejada la emoción de la rabia o tristeza y esto se puede contagiar”, destaca María Baigorri, quien es entrenadora ejecutiva y de equipos, consultora de desarrollo de talento y de recursos humanos, y formadora en habilidades directivas. ENFERMEDAD SINTOMÁTICA La ausencia de compromiso laboral no sucede de un momento a otro. Generalmente, un colaborador inicia sus actividades en una entidad con motivación, por cuanto se trata reuniones, entregar pendientes o contestar llamadas. Esto propició que ella terminara por desconectarse y perdiera el poco compromiso que le quedaba con su trabajo, lo que, finalmente, la llevó a renunciar. Este caso, que se replica en muchos trabajadores, lleva a bajas en la productividad, reprocesos y demoras en las tareas, pues hay un rompimiento del vínculo que el colaborador tiene con la organización, lo que llega a ser nocivo para el equipo y la compañía.

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