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70 | Noviembre 2022 PERSONAJE Monumento a OscarWilde y Eduard Vilde en Tartu (Estonia). Foto: NINA ALIZADA De su MADRE poeta, WILDE heredó la SENSIBILIDAD y el talento LITERARIO. Con toda una vida por delante, a los 24 años viajó a Londres (Inglaterra), donde ya vivían su madre y su hermano mayor, y aprovechó su especial habilidad social para hacerse amigo de actrices famosas y mujeres de la alta sociedad londinense, a quienes les dedicaba los poemas y sonetos que escribía. En 1880, ya había creado su primera pieza teatral (Vera o los nihilistas) y un año después, a los 27, publicó la recopilación Poemas, con todo lo que compuso durante sus años de estudiante. Al comienzo, su figura y personalidad causaron más impacto que sus letras (aunque se vendió todo el tiraje de la recopilación y hubo que imprimir una segunda), pues tenía fama de hablador y de caballero refinado. Su historia trascendió al punto de ser invitado a una gira por los Estados Unidos y Canadá durante 1882; allí estuvo en más de 15 ciudades dando 104 conferencias sobre decoración, leyendo poesía y hablando de los artistas del Renacimiento —a los que admiraba— y de los autores clásicos que lo inspiraban desde niño. Por esa época, en la que se convirtió en celebridad, se decía que sus charlas eran toda una puesta en escena, como lo explica Galván: “A donde iba siempre había un público fiel que admiraba sus atuendos y trajes de etiqueta, a veces con pantalones cortos, chaquetas de terciopelo, medias negras de seda, abrigos de pieles, sombreros de copa, flores en el ojal, guantes, bastones de marfil… y él vivió con placer esa experiencia”. No obstante, la paternidad inspiró en él la escritura de textos infantiles como El príncipe feliz y otros cuentos (1888); también creó la serie de cuatro ensayos sobre arte, Intenciones; su famoso cuento El fantasma de Canterville, así como el libro El alma del hombre bajo el socialismo, en el que argumenta que el propósito de la vida es hacer lo que cada uno quiere. Por esos mismos años dirigió la revista mensual Woman’s World (Mundo Femenino) que, además de hablar de moda y decoración, fue una ventana para que las mujeres escribieran sobre literatura y arte, algo que no era muy común a finales del siglo XIX. De esa misma época es su única novela, famosa en todo el mundo, El retrato de Dorian Gray (1891), que narra la historia de un joven físicamente bello que quiere permanecer así por siempre y, para conseguirlo, hace que le pinten un cuadro con el fin de que este sea el que envejezca en lugar de él. CAMBIO DE VIDA A su regreso, radicado en París (Francia), escribió la obra de teatro La duquesa de Padua, y un año después, en Londres de nuevo, empezó a trabajar en los diarios de la ciudad como periodista. Estaba a punto de cumplir 30 años cuando se reencontró con su amigaConstanceMary Lloyd, hija de un abogado irlandés, con quien se casó. Tuvieron dos hijos: Cyril y Viviane, pero la tendencia homosexual de Wilde y su intensa vida bohemia lo alejaron del hogar. Estatua de Oscar Wilde, en el parque Merrion Square, en Dublín (Irlanda). Foto: 135PIXELS

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