0229_Coopidrogas_Noviembre2022

Noviembre 2022 | 67 Coopidrogas Pero los raudos pasos de las caleñas, así comoel hechodequebailaran comosi tuvieran“candelaen lospies”, no solo no intimidó al ojo internacional, sino que también lo fascinó al punto de que la ciudad se convirtió en un referentemundial de la cultura salsera, a la que todavía acuden artistas de renombre para promocionar sus lanzamientos discográficos, convencidos de que “si no pega en Cali, no pega en ningún lugar”. ‘DEL PUENTE PARA ALLÁ, JUANCHITO’ Agapito, Changó, Baracoa, Juana Pachanga, Monterrey y Don José eran los nombres de algunas de las legendarias discotecas que constituyeron la “ruta de la salsa” entre la calle 25 y el puente Carlos Holguín Lloreda, donde se anudan Cali y el corregimiento de Juanchito. Este tramo que entrecruza la carrera octava con el río Cauca, y cuyas primeras rumbas datan de la década de los cincuenta, fue la meca de la fiesta salsera bajo la consigna de que “la rumba no tiene fin”. Ciertamente, en Juanchito las trompetas y los timbales empezaban a sonar siempre más temprano y terminaban de hacerlo más tarde que en cualquier otro lugar de la ciudad, por lo que era la opción preferida para “rematar” cualquier juerga. El secretario Mayorga también relata que “en los años 80 y 90, cuando Cali era gobernada por el narcotráfico, nacieron las grandes orquestas de salsa de la ciudad, como el Grupo Niche o la Guayacán Orquesta, que le cantan al amor y al desamor, pero también a la historia de sus barrios y su relación con la ilegalidad”. En la actualidad, todavía sobreviven algunos bailaderos icónicos, la mayoría situados “del puente para acá”, en el famoso barrio Obrero, al que conduce el trecho occidental de la carrera octava. Matraca, el Charrito Antillano o la Topa Tolondra fue el fotógrafo oficial de estrellas como Celia Cruz, Héctor Lavoe, Tito Puente o Rubén Blades, y cuyo hijo es el actual director del museo. AL SON DE LA SALSA BAILA HASTA EL DIABLO Entre risas, advertencias y sospechas, se cuenta que a Juanchito concurrió el mismísimo diablo para exhibir un exquisito estilo de baile en plena Semana Santa. De elegante vestir, apariencia agraciada, buenas maneras e hipnótica personalidad, su presencia se acompañaba de un espeso olor a azufre y el tenue sonido de pezuñas galopantes. A sus afortunadas parejas de baile solo pedía como condición que no le mirasen los pies. Aquel Jueves Santo de la década de los noventa una curiosa quedó conmocionada al ver que los veloces pies del galán eran en realidad los cascos de una bestia, idénticos a los de un toro. Enseguida, el olor a azufre se hizo insoportable, las mujeres perdieron el juicio, los hombres huyeron del recinto, los automóviles dejaron de funcionar, el lugar ardió en llamas y ni un rastro del versado bailarín quedó. Hoy en día, del famoso corregimiento, que en su mejor momento recibió a artistas de la talla de Celia Cruz, La Sonora Matancera, Héctor Lavoe, Johnny Pacheco, La Sonora Ponceña o Pete “El Conde” Rodríguez, no quedan sino buenos recuerdos y modestos vestigios. Precisamente, entre los propósitos que componen la propuesta del PES está el de implementar iniciativas para revitalizar escenarios de encuentro cultural como Juanchito, donde ciertos referentes y propietarios, como Exequias Ordóñez o Leoncio Amú Sierra, aún conservan la expectativa de devolver al corregimiento el contagioso espíritu festivo que lo caracterizó durante largas y emocionantes décadas. son algunos de los templos salseros a los que siguen peregrinando propios y extraños para oficiar noches de baile al mejor estilo caleño. Allí permanece también, desde su fundación en 1968, el mítico Museo de la Salsa, uno de los centros culturales más visitados de la ciudad donde la historia del género yace impecablemente retratada y relatada a partir de las imágenes, discos, instrumentos, cartas, prendas y demás objetos que conforman la colección de Carlos Molina, padre, quien Legendarias DISCOTECAS posicionaron a CALI en la CIMA de la salsa MUNDIAL.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTY0MzYwOQ==