Diciembre 2022 | 35 Coopidrogas En el país, el bosque seco tropical (BST) está desapareciendo. “Infortunadamente, este ecosistema, que originalmente cubría más de nueve millones de hectáreas del territorio nacional, ahora solo conserva un 8% de esta extensión”, explica Felipe García Cardona, coordinador de los programas de Ciencias Básicas de la Biodiversidad y Ciencias Sociales y Conocimiento de la Biodiversidad del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. Esta es una realidad inquietante para Colombia, que ocupa el segundo puesto en el ámbito mundial como país megadiverso y el primero por metro cuadrado. Es, además, potencia en el número de especies y ecosistemas, con 314 tipos diferentes. Tiene una vasta extensión de bosques, con alrededor de 60 millones de hectáreas, es decir, el 52% del territorio es bosque. De este porcentaje, el BST es el que se encuentra en un estado crítico de fragmentación y degradación, ya que más del 90% de su extensión se ha desvanecido. No obstante, en medio de esta crisis, hay todavía un territorio esperanzador al que todos los actores deben proteger para evitar su extinción y permitir su regeneración. Se trata del bosque seco tropical de los Montes de María, una subregión del Caribe colombiano ubicada entre los departamentos de Sucre y Bolívar. “Es una de las zonas del país donde aún se establece un porcentaje importante de bosque seco tropical original y en donde sobreviven especies de mucho valor para la ciencia”, explica García. Según investigaciones del Instituto, allí se encuentran cerca de 2.600 especies de plantas, de las cuales 83 son endémicas (exclusivas de determinadas localidades o regiones); 230 especies de aves (33 son endémicas) y 60 especies de mamíferos (tres son endémicas). Una de las más significativas que vive en este lugar es el mono tití cabeciblanco (Saguinus oedipus), un primate endémico de las selvas tropicales de Colombia que, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se encuentra en peligro crítico de extinción, por lo que hoy está protegido. En términos de servicios ecosistémicos y aprovisionamiento, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, estos bosques ofrecen frutos como el níspero, el caimito, el mamoncillo y el hobo; también ciertas variedades de pimienta y ají, maderas, fibras, plantas ornamentales y toda una serie de compuestos químicos secundarios, entre ellos resinas, alcaloides, aceites esenciales, medicinales y látex. De igual forma, suministran especies de leguminosas forrajeras, ornamentales y frutales básicos para el sustento y bienestar de los pobladores. El BST presta, además, servicios fundamentales en el campo ambiental como la regulación hídrica, la captura de carbono y la disponibilidad de agua y nutrientes. Finalmente, por su ubicación dentro de paisajes dominados por zonas agrícolas y ganaderas, estos bosques mantienen una clase de insectos que ayudan en el control de plagas y vectores de enfermedades. ¿QUE SE ESTÁ HACIENDO? Debido a la importancia de este tipo de ecosistema, distintos actores han venido trabajando mancomunadamente para lograr la restauración y regeneración de los bosques de los Montes de María. En este camino, el Instituto Humboldt ha liderado los más grandes proyectos de investigación y trabajo con la comunidad. El primer avance y gran proyecto empezó hace 12 años, cuando se estableció una red nacional de monitoreo con el objetivo de obtener información precisa sobre las especies existentes, la capacidad de adaptación que tienen, los productos agrícolas que sobreviven con más facilidad a las temporadas de sequía y la capacidad de regeneración natural de los bosques, entre otros temas. Fotos: ©2022 SHUTTERSTOCKPHOTOS La tala de árboles en los bosques secos tropicales ha significado una pérdida de fauna y flora irreparable para la humanidad.
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