Coopidrogas Diciembre 2022 - BAJA

28 | Diciembre 2022 COLUMNISTA Coopidrogas Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga Miedo a la felicidad Parece loco escuchar que alguien tenga miedo a la felicidad, ya que, en nuestra cultura y en la actualidad, su búsqueda se torna cada vez más insistente. Libros, técnicas, gurús, mantras… de todo se encuentra con el “supuesto” secreto para ser felices. Bueno, les tengo dos noticias: la primera es que nada nos hace más infelices que buscar la felicidad y, la segunda, que la que se vende por ahí no existe, mientras que la real y posible la evitamos porque ¡nos da miedo encontrarla! Curiosamente, la felicidad es como el miedo a la envidia; es decir, todos quieren provocarla y despertarla y para eso estimulan la propia vanidad: se muestran, suben todo lo que pueden para ser más envidiables en redes sociales, pero al tiempo se mueren de miedo de la envidia y de ser envidiados. El miedo a la felicidad se percibe, a menudo, cuando la vida parece que va fluyendo: la convivencia en pareja se siente bien, la familia va caminando, el trabajo da resultados y la diversión está presente; sin embargo, surgen pensamientos como “algo malo va a pasar porque de eso tan bueno no dan tanto”. Es así como tenemos miedo a cumplir nuestros deseos y a sentirnos felices porque eso nos genera culpa, un sentimiento con el que vive la mayoría de nosotros. Culpa porque otros de la familia no están felices, porque la humanidad sufre, porque no hay autorización para ser feliz, mientras todo el mundo no lo sea. Por eso, sabotearse cuando todo está bien es bastante común; ser invadidos por pensamientos de culpa cuando se gana más dinero que otra persona, cuando se tiene un amor más sabroso con respecto a otras personas… y así va el pensamiento en tantas áreas de la vida. La comparación es inevitable en nosotros los seres humanos, y lo triste es que nos aleja del goce de las conquistas y del disfrute de la felicidad. La felicidad no es la sensación de euforia constante, como nos vende la industria especializada en el tema, ni tampoco es un evento tan individual como pensamos. Es mucho más sencilla. La felicidad es esa impresión de bienestar y de tranquilidad que se logra cuando dejamos de idealizar la vida, cuando somos capaces de disfrutar de pequeños momentos y de cosas sencillas, pero que son muy significativas. Un buen café con un amigo, la carcajada de las personas que nos gustan, la alegría de ver a los niños jugando, un buen encuentro sexual y tantas otras cosas que están perdiendo valor por la presión de hacer que la felicidad sea vista por todo el mundo como un gran evento cargado de euforia, gritos y, sobre todo, expuesto para el mundo. Yo quiero invitarlos a que, en el 2023, revisen el verdadero significado de lo que es la felicidad real, sentida, disfrutada y cómo somos felices diariamente sin tantas reglas y orientaciones, pero que de pronto no la estamos valorando ni viviendo verdaderamente. La invitación también es a tener como meta para este nuevo año la libertad de ser quienes somos y de vivir nuestra felicidad como realmente se nos presenta. “La felicidad no es la sensación de euforia constante, como nos vende la industria especializada en el tema, ni tampoco es un evento tan individual como pensamos. Es mucho más sencilla”.

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