22 | Diciembre 2022 ACTUALIDAD refugios de fauna”, iniciativa que pretende que estos sitios, de manera progresiva, transiten hacia un modelo que garantice albergar a las especies en condiciones de semilibertad. “Trabajamos para que los intereses de los animales sean tenidos en cuenta en un nuevo pacto social. La propuesta incluye la conversión de zoológicos, acuarios, aviarios, bioparques y establecimientos similares que tengan fauna silvestre. Las instalaciones de los refugios deben ser abiertas o semiabiertas y asemejarse en todo a los hábitats naturales de los animales que alberguen”, argumenta Padilla. Según la propuesta, los establecimientos deberán eliminar progresivamente los barrotes, rejas, jaulas, vitrinas y encerramientos similares que restrinjan la movilidad de los animales, les generen sufrimiento o estrés o les impidan desarrollar sus comportamientos naturales. En consecuencia, las nuevas áreas donde permanezcan deberán estar separadas de las de los visitantes, ya sea por barreras naturales como cuerpos de agua o espacios huecos en el suelo o abiertos, esto para que las personas sean quienes se ubiquen en jaulas acondicionadas —fijas o móviles— para la contemplación segura de los animales. Para Mariana Riaño, bióloga, ambientalista y docente de la Universidad de Antioquia, la aprobación de atrás, que busca convertirlos en refugios acordes con la vida silvestre de los animales que los habitan. De hecho, la mayoría de ellos dedican gran parte de sus actividades a cuidar especies rescatadas del tráfico ilegal, los rehabilitan y, en lo posible, los devuelven a sus lugares de origen. Sin embargo, carecen de financiamiento que garantice la viabilidad de estos “nuevos refugios”, una condición que podría empeorar si dejan de percibir los recursos que se obtienen a partir de las visitas del público. De ahí que quienes defienden la conservación de los zoológicos resalten el esfuerzo que están haciendo por crear programas de adopción o membresías por redes sociales para recibir el apoyo de personas, entidades e instituciones privadas. “El de Cali está entre los cuatro primeros zoológicos de América Latina gracias a programas como el proyectode sustentabilidadambiental, el trabajo en bienestar animal, la capacitación de los empleados, lamisión de generar experiencias inolvidables y el entusiasmo del equipo. En la actualidad, nosotros asesoramos a otros zoológicos en este tipo de estrategias”, afirma María Clara Domínguez, directora de la Fundación Zoológico de Cali. Según González, Acopazoa agrupa 12 zoológicos, acuarios y bioparques con una población de alrededor de 12 mil animales. Y agrega que estos lugares generan, aproximadamente, 1.200 puestos de trabajo directos: “Las necesidades de los animales en un zoológico, que incluyen los alimentos, las medicinas y el pago de los profesionales que los asisten, requieren presupuestos superiores a los 100 millones de pesos mensuales, en su mayoría”, explica. Frente a la pregunta: ¿de dónde saldrán los recursos para hacer viable el proyecto de ley?, la congresista Padilla asegura que están trabajando en ese tema porque son conscientes de esa dificultad. la ley es fundamental: “El problema es que de nada sirvemostrar a los visitantes nombres científicos, datos, cifras y zonas geográficas porque esto no ayuda a desarrollar empatía hacia ellos. Si el zoológico verdaderamente velara por su conservación, se enfocaría en promover que sus visitantes empatizaran con los animales y, si eso pasara, entonces habría más personas en su contra, pues a nadie le gustaría ser condenado al encierro por ser diferente”, afirma la experta. TRANSICIÓN INMINENTE Mientras cursa en el Congreso de la República la aprobación de este proyecto de ley, los zoológicos del país continúan con un trabajo que vienen adelantando desde tiempo Foto: DANIELA NAVARRO CABAL Suricata del Bioparque Ukumarí, en Pereira.
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