Diciembre 2022 | 21 Coopidrogas Algunas DENUNCIAS tienen que ver con CASOS de maltrato y MUERTES repentinas en ZOOLÓGICOS. La conservación de animales para distintos propósitos es una tradición humana milenaria; por ejemplo, en tiempos de emperadores y reyes estos ya los tenían para su propio entretenimiento. Y es precisamente bajo esa concepción que nació el primer zoológico del mundo en 1752, con la inauguración de Tiergarten Schönbrunn, en Viena (Austria), fundado como una casa de fieras imperial, por órdenes del emperador Francisco I Esteban de Lorena. Todo un símbolo de estatus y de poder de la realeza. La tradición trascendió y, con el paso de los años, la motivación dejó de ser un placer individual por ganancias económicas y los zoológicos se convirtieron en atracciones para el entretenimiento colectivo de gran popularidad. Esto hizo que se volviera casi una regla que las grandes urbes tuvieran uno para sus visitantes. De esta forma, nacieron los de Londres, Nueva York, París, Múnich y miles de parques de este tipo alrededor del planeta. Poco a poco, este enfoque se ha ido transformando hasta llegar a lo que hoy se conocen como albergues para animales salvajes, que realizan actividades que van más allá de la exhibición de esparcimiento para el público, como son la investigación científica, la protección de los individuos maltratados y la conservación de las especies en vía de extinción. “La razón original de los jardines zoológicos que prevalece en la actualidad es que las personas puedan apreciar a los animales, en especial a los que pertenecen a la vida salvaje, pero, adicionalmente, que se constituyan en espacios propicios para la conservación de las especies, sobre todo de aquellas en riesgo de desaparecer, que necesitan espacios estratégicos para el estudio científico”, explica Jaime González, miembro de la Asociación Colombiana de Parques Zoológicos, Acuarios y Afines (Acopazoa). No obstante, entre los argumentos que se imponen para el cierre de las puertas de los zoológicos está el hecho de que los animales no se encuentran en su hábitat, lo que va en contra de su naturaleza. “Es imposible reproducir el entorno de animales como el león, el tigre, el jaguar o los osos, por hablar de los más conocidos. Ellos necesitan un territorio amplio con ríos y vegetación. Y eso no ocurre en ningún zoológico de la Tierra”, asegura la veterinaria Catalina Reyes. Así mismo, los activistas de esta causa encuentran sustento en cientos de denuncias sobre las malas condiciones en las que viven muchas especies en los zoológicos, donde se han presentado muertes repentinas y casos de maltrato, entre otros hechos. BANDERAS ANIMALISTAS El debate en torno a qué debe ocurrir con los zoológicos —más recreativos que educativos— es muy complejo, pues son muchas las variables que hay que considerar antes de tomar una decisión que favorezca a los animales y que sea realista y viable. En Colombia, una de las abanderadas de esta causa es la animalista y congresista Andrea Padilla, quien busca la aprobación del proyecto de ley “Conversión de zoológicos a Zoológico de Londres, inaugurado en 1828.
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