50 | Agosto 2022 FAMILIA cuidadores dan al niño en sus primeros años marcará su personalidad, sus sentimientos y emociones, así como la manera en la que se relaciona con los demás. Si un niño ve en casa que uno de sus padres agrede al otro de manera constante o que sus seres queridos más cercanos mienten, él normalizará estos comportamientos y los apropiará en su conducta”, destaca Ana María Duarte, psicóloga de la Universidad de la Sabana. No obstante, existen otros factores que inciden en que haya una mayor posibilidad de que este actuar se presente. De acuerdo con las expertas consultadas, entre estos aspectos se encuentran: • Dificultad en los niños y ado- lescentes para reconocer sus propias emociones y las de los demás. • Son individuos con inconvenientes para vincularse emocionalmente, ya sea con sus padres o con otras personas. En ese caso, se identifican algunos trastornos psicológicos o psiquiátricos que pueden influir. • Son desafiantes, recurren a las mentiras con frecuencia y tienen actitudes crueles hacia sus amigos y hermanos. Sinduda, el entornoenel quecrezca el niño tiene una alta influencia en él, así como los diferentes signos de su personalidad, que permiten poner en alerta a la familia para tomar acciones tempranas. “Los padres deben entender que no es recomendable aplicar ninguna forma de maltrato sobre los menores para que ellos no vean que esto es una manera habitual de relacionarse. Hay otras formas de acompañarlos y enseñarlos a regular sus emociones: un niño se calma en la medida en que sus cuidadores lo calmen; él aprende a regular una pataleta si los padres regulan sus propias emociones y le enseñan a hacerlo”, destaca González. PREVENIR LA CONDUCTA SÍ ES POSIBLE Desde que Santiago tenía dos años de edad, sus padres notaron diversos comportamientos que no se controlaban fácilmente. Lloraba y hacía pataleta siempre que no conseguía lo que quería, le pegaba patadas, la escupía o le halaba el pelo a su mamá cuando sentía frustración, y, en la medida que el tiempo iba pasando, los insultos se volvíanmás frecuentes. Durante su adolescencia, el panorama fue más oscuro, pues su manera de comunicarse era con gritos y ofensas hacia sus padres, sin importar que el motivo de molestia fuera mínimo. ¿Qué habría pasado si los padres de Santiago hubieran tomado medidas tempranas con su conducta? Tal vez, con la ayuda de profesionales, se hubiese indagado sobre las causas de este proceder y, empleando las herramientas que ayudaran a corregir el problema, se hubiera evitado que este avanzara. Esto significa, entonces, que aunque en algunas situaciones las conMedidas de reparación Ya sea que se trate de maltrato psicológico, emocional o físico, estas conductas no deben ser permitidas bajo ninguna circunstancia, puesto que el quebrantamiento del núcleo familiar es inminente. Por ello, ante la presencia de este tipo de violencia por parte de los hijos hacia los padres, se pueden tomar las siguientes medidas: • Buscar ayuda con profesionales, como psicólogos o trabajadores sociales, que le indiquen cómo actuar y gestionar la situación en familia. Acudir a terapia es una alternativa viable, ya que un especialista en el tema verá más allá de lo que la misma familia afectada observa acerca del problema. • En caso de que el maltrato o violencia física atente contra la integridad o seguridad de los padres, siempre está la vía legal y una denuncia no es una exageración en estos casos. Dependiendo de la edad del hijo, será el tratamiento que se le dé basado en la ley. Reconozca los ESFUERZOS y los logros de sus hijos, y DESTAQUE sus FORTALEZAS. • No responden a órdenes de sus padres ni tampoco aprenden de los errores cometidos. • Tienen un nivel bajo de empatía, olvidando los sentimientos y las necesidades que otros puedan tener.
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