46 | Agosto 2022 CALIDAD DE VIDA Carlos Lee, entrenador de vida, al referirse al poder increíble que tiene esta interacción humana positiva. Y agrega: “Estamos repletos de convicciones limitantes, en el sentido de creer que abrazar a las personas no es bueno. La pandemia hizo que nos distanciáramos, pero la realidad es que, sin contacto humano, perdemos lomás valioso que es relacionarnos los unos con los otros”. Precisamente, ese distancia- miento llevó a muchas personas a pensar que este acto está en desuso. Sin embargo, los especialistas consultados son categóricos al afirmar que ¡jamás los abrazos pasarán de moda! “Como seres humanos, desde que estamos en gestación, desarrollamos el sentido del tacto y es también el último sentido que deja de funcionar al final de nuestras vidas. Por tanto, el cerebro del hombre como de la mujer está configurado para tener contacto físico”, agrega López. No obstante, hay quienes no son muy dados a aceptar esta muestra de afecto y calidez, ya sea por algunas creencias, traumas del pasado o por timidez. Y aquí cabe la pregunta: ¿cómo implementar esta sencilla práctica para disminuir los niveles de estrés y mejorar la calidad de vida? Esto puede cambiar porque los individuos aprendemos a ajustar ciertas conductas. “Si bien se ha crecido con ciertos paradigmas, estos no se perderán de un momento a otro, pero, con pequeñas acciones, es posible modificar conceptos erróneos que tengamos. Por ejemplo, las empresas podrían implementar el ‘día del abrazo’, para que sus colaboradores recuerden que una persona sin esta manifestación crece como un ser vacío. O en los colegios, invitar a los padres a una jornada similar para que abracen a sus hijos. Lo importante es tener en cuenta que cuando educamos a un niño y le enseñamos a expresar sus emociones tendremos adultos sanos”, puntualiza Rengifo. En efecto, en el calendario de efemérides destacadas se encuentra que el 21 de enero se celebra el Día Internacional del Abrazo, cuyo origen se remonta a los años 80 en los Estados Unidos, por iniciativa del psicólogo Kevin Zaborney, a quien se le ocurrió esta idea luego de observar que durante las vacaciones la gente parecía estar un poco deprimida, especialmente, entre la brecha que sigue después de Navidad, Año Nuevo y el Día de San Valentín y, por ello, propuso esta acción más a menudo, como la forma más cariñosa de mostrarnos apoyo y conexión. En resumen, los abrazos son una buena técnica para bajar los niveles de estrés, siempre que sean consensuados, respetuosos, sinceros y respondan a una actitud de brindar bienestar a otros y no solo como una forma de saludo protocolario. Ahora bien, al tener esa cercanía con alguien se activa, de igual forma, el contacto social, es decir, que la experiencia placentera estará relacionada al agrado o desagrado de quien nos esté dando el abrazo, por consiguiente, el recibirlo tiene un fuerte componente subjetivo. Estudios revelan que tan solo 20 segundos abrazando a un ser querido puede hacer que se disparen los nivelesdeoxitocina, locual implicauna vinculación afectiva. Hombres, a romper PARADIGMAS En el estudio publicado por la revista PLOS One, en los hombres no se pudo observar ningún efecto amortiguador del estrés a través de los abrazos. Los investigadores analizaron la respuesta al estrés en una muestra de 76 personas (36 hombres y 40 mujeres), después de recibir un abrazo por parte de su pareja. Pero ¿por qué los abrazos no tienen el mismo efecto en los hombres? De acuerdo con los especialistas Adriana Rengifo y Carlos Lee, estamos en sociedades muy machistas y patriarcales, que han reprimido a los hombres de las manifestaciones de afecto. “A algunos los han criado para no demostrar los sentimientos, son creencias que vienen de historias de muchas generaciones, cuando en realidad tenemos el poder de ser hombres amables, empáticos, compasivos y amorosos”, finaliza Lee. El cortisol, la llamada hormona del estrés, se reduce con los abrazos.
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