44 | Agosto 2022 CALIDAD DE VIDA LOS ABRAZOS, un bálsamo para aliviar el alma Estudios han demostrado que los abrazos aumentan la producción de hormonas que brindan sensación de felicidad y bienestar. Si bien la pandemia propició el distanciamiento físico y, con ello, la posibilidad de darles un abrazo a nuestros allegados, el ser humano siempre necesitará del contacto para crear lazos con otras personas. “He aprendido que hay más poder en un buen abrazo fuerte que en mil palabras significativas”. Esta frase, de la escritora estadounidense Ann Hood, se aplica muy bien a la sensación de las personas cuando van a dar un pésame o quieren consolar o animar a alguien frente a una situación difícil que pueda estar atravesando. Los abrazos son reconfortantes y constituyen la mejor expresión de acompañamiento cuando las palabras no fluyen de la mejor manera. Una reciente investigación, publicada por la revista académica PLOS One, señala que las mujeres que fueron abrazadas por su pareja, en momentos coyunturales, redujeron la producción de cortisol, la llamada hormona del estrés. No obstante, en los hombres no ocurrió lo mismo (ver recuadro). Es innegable que el abrazo es mágico: “Ayuda a bajar los niveles de estrés, ansiedad, aflicción, permite a las personas sentirse firmes y con ánimo... es un regalo de la propia fortaleza de la persona que lo da. En definitiva, permite subir la oxitocina, hormona que regula los placeres y el sentirse bien”, señala Adriana Rengifo, sanadora y entrenadora de vida.
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