Agosto 2022 | 27 COLUMNISTA Coopidrogas LOSMACHISTAS pierden en el sexo El machismo es un tema del cual se ha hablado mucho en los últimos años; es bastante polémico y suele suscitar diversos debates. Se trata de una forma de dominación explícita por la “hipermasculinidad”, que se opone a la igualdad del género, priorizando el masculino sobre el femenino con un efecto de opresión. Las personas machistas creen que los papeles sociales están predefinidos y que los hombres siempre son superiores a las mujeres, física, intelectual, social y, también, sexualmente. Y como no logran ver el deseo ni el placer de manera igualitaria terminan tornándose egoístas, distantes y controladores en el sexo, lo que es fatal para el goce de este. Controlarse a sí mismo y, sobre todo, a otros que están en el entorno, para no perder ningún renglón de un discurso aprendido desde muy chicos en la casa, lleva a un bloqueo mental en el que no se permiten las posibilidades de nuevos pensamientos y, menos, de cualquier forma de empatía, lo cual nos puede generar un sufrimiento silencioso, angustiante y, especialmente, solitario. Corresponder a estereotipos de ser rudo, fuerte o el “más” en cualquier aspecto agota y hace que los afectos normales de todos los seres humanos sean obligados a ser sofocados, produciendo una máscara de frialdad y poder que no corresponde a los sentimientos y deseos individuales. De igual forma, crecer en un ambiente donde se haya presenciado parejas, como, por ejemplo, los propios padres, marcando diferencias de poder con formas y discursos dominantes de tratamiento de uno al otro, y poco o ningún respeto hacia las mujeres, es determinante para la construcción y reproducción de esos patrones en las relaciones. Todo lo que se repite varias veces se torna en un hábito, que, a su vez, se vuelve la segunda naturaleza de las personas. Hábitos que por ser tan estrictos cobran una atención constante por miedo de que algo se sale del modelo preestablecido y genera culpa sobre sí mismo y sobre los demás. Ahora bien, el sexo es sobre la comunicación, sobre dar y recibir y, más que todo, sobre permitirse sentir, lo que requiere libertad de pensamiento y de experimentaciones, donde cada uno busque lo que realmente le gusta y desea para, entonces, compartir con alguien más esa libertad del ser y del sentir. Estar presos a una imagen o a una idea no deja espacio para esa comunicación verdadera que se requiere en el sexo. Los individuos que disfrutan y proporcionan el disfrute al otro logran comunicar sus emociones y deseos y son los que viven, verdaderamente, la intensidad del placer. En consecuencia, los machistas jamás serán buenos en la cama porque no son personas libres para ser, apenas están para repetir manteniendo, así, su segunda naturaleza arcaica y distante de sí mismo y del otro. ¿Vale la pena perder esa libertad para mantener un discurso angustiante y cada día más solitario? Pienso que no... pues el sexo y el placer caminan pegados de la mano de la libertad. Y, si la decimos en voz alta, entendemos que es la palabra que rima con felicidad. “Las personas machistas creen que los papeles sociales están predefinidos y que los hombres siempre son superiores a las mujeres, física, intelectual, social y, también, sexualmente”. Flavia Dos Santos Psicóloga y sexóloga
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