Agosto_2022

Agosto 2022 | 13 Coopidrogas Seguramente ha escuchado que, incluso, en días nublados o cuando hay una leve brisa o una ligera llovizna es primordial proteger lapiel de las radiaciones ultravioletas A (UVA) y B (UVB). Una recomendación que tiene razones científicas y médicas sustentadas. No obstante, algunas personas la ignoran por completo porque creen que solo cuando los rayos del sol están en pleno se puede afectar el órgano más extenso del cuerpo humano, que es la piel, y, por lo tanto, se exponen sin ningún tipo de protección afrontando así diversas consecuencias, sobre todo porque las ondas electromagnéticas que llegan a la tierra van causando un efecto acumulativo que, inevitablemente, se manifestará en algún momento de la vida. Uno de esos problemas es el fotoenvejecimiento o photoaging que, como su nombre lo indica, hace referencia al envejecimiento producido por la radiación solar, debido a que se generan radicales libres causantes de la degradación y desorganización de las fibras de colágeno, inicialmente en la dermis, lo que hace que la piel pierda firmeza y grosor, con la consecuente aparición de arrugas. Esto también afecta otras capas como la epidermis y la hipodermis. “El daño se acumula a lo largo de nuestra existencia y se manifiesta, además de las arrugas, con flacidez, manchas, pecas oscuras y claras, enrojecimiento permanente y, en ciertos casos, se asocia a lesiones precancerosas o malignas”, explica la dermatóloga María Fernanda Corrales. De esta forma, “aunque la radiación solar no siempre sea visible, está ahí y causa daño al lograr atravesar las nubes y las ventanas, por lo que es necesario usar bloqueador y tomar medidas de protección física, aun cuando los días no estén soleados o permanezcamos en espacios interiores que tengan ventanas al exterior”, complementa la especialista. Con mayor razón debemos cuidarnos si tenemos un alto riesgo, como sucede con las personas de piel blanca, pecosas, de ojos claros y pelo rojo o rubio. O con aquellos que han tenido exposición solar intensa, quemaduras solares con ampollas o que han abusado del bronceado o ingresado a cámaras bronceadoras con regularidad. El estrés oxidativo es causado por un conjunto de factores que pueden ser internos (genética) o externos (alimentación inadecuada, exposición solar, tabaquismo, abuso de drogas, alteraciones en el sueño y estrés, entre otros). Se trata de una alteración en los mecanismos de reparación de todo el organismo que lleva a un exceso de radicales libres, las sustancias de desecho del metabolismo normal, las cuales son capaces de influir negativamente en las células y acelerar su proceso de muerte e impedir que se sigan replicando normalmente. Específicamente, “el estrés oxidativo, causado por el sol, provoca lesiones en el ADN y alteraciones como, por ejemplo, el fotoenvejecimiento y la hiperpigmentación”, explica la dermatóloga María Fernanda Corrales. Enseñarles a los pequeños a protegerse del sol, previene el cáncer de piel y el fotoenvejecimiento. Cuidado con el ESTRÉS OXIDATIVO

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